miércoles, 10 de noviembre de 2021

Lacan hendido, embarazado, dividido, escindido, -justo entre-



Lo que expondré a continuación sobre lo hendido, dividido, -"entre"-, escindido de Lacan, para algunos les parecerá ocioso o de mero chisme. No obstante, no siempre es posible separar absolutamente 100% lo biográfico de lo teórico perfectamente purificado. Pues si aceptamos la hipótesis de lo inconsciente: un síntoma-obra aguarda relación al deseo-historia propia. La resistencia siempre estará ahí si uds quieren: "yo separo absoluto-total las ideas de la persona", dirán sus acérrimos defensores ortodoxos, pues bien, siendo así, con toda libertad eliminemos la complejidad inconsciente si nos quedamos solo con eso. Reprimamos también Lucien Sebag y Pierre Soury, etc...

Según detalla en su investigación y entrevistas, E. Roudinesco (1993) nos introduce diciendo: «Lacan era a la vez tiránico y seductor, inquisidor y angustiado, farsante y obsesionado por la verdad, cosas todas ellas que lo hacían inadecuado para esa fidelidad conyugal que habría deseado Malou».
Explayándose sobre la infidelidad, Roudinesco lo describe a partir de los embarazos de Malou: «Su relación con Sylvia empezó pues veintiún meses después del nacimiento de Caroline, y justo en el momento en que Malou descubría que estaba encinta de Thibaut». Continúa Roudinesco comentando que: «En agosto de 1939, Malou había dado a luz un niño al que dio el nombre de Thihaut. No ignoraba que Jacques le era infiel desde hacía mucho tiempo, pero parecía no saber que en el mismo momento en que se había declarado su embarazo había tenido lugar el famoso flechazo entre Sylvia y Jacques. A partir de ese día, los dos amantes no se habían separado más, pero Lacan no confesó a Malou la importancia de esa relación. Siguió como si nada cumpliendo con sus obligaciones. Afectado a su nacimiento de una estenosis del píloro, Thibaut tuvo que sufrir una pesada intervención quirúrgica». Por otro lado, Roudinesco refiere que «a fines de la primavera de 1940 Lacan fue destinado como médico auxiliar al hospital de los franciscanos de Pau. Fue hacia entonces cuando Malou tomó realmente conciencia del drama que estaba viviendo. Progresivamente, Lacan se había apartado de ella y era con Sylvia con quien compartía las alegrías de una nueva existencia y conocía nuevos amigos.»

En sus intentos de salvar su relación, Roudinesco (1993) señala que: «Hacia fines del verano, Malou había ido a ver a Lacan para pedirle que rompiera su relación con Sylvia. No consiguiendo ninguna decisión positiva, le dio un plazo de un año, al término del cual exigía que regresara con ella». Añadiendo que: «En octubre, al enterarse de que Sylvia esperaba un niño, Lacan no vaciló en anunciar la buena nueva a Malou. Todo dichoso ante la idea de esa paternidad por venir, quería hacer compartir su alegría a su mujer legítima, sin preocuparse del hecho de que ésta, encinta a su vez de ocho meses, estaba a punto de dar a luz. Ya muy estragada por la existencia de esa relación a la que había intentado en vano poner término, no soportó la crueldad del que seguía amando y se desmoronó bajo el peso de la humillación.»

De esta forma, Roudinesco (1993) reitera lo "tiránico" y "farsante" de Lacan en: «como lo subraya muy bien Georges Bernier, "era de una sangre fría admirable con las historias de mujeres." Así que siguió con su vaivén entre París y Marsella». Por lo que añade Roudinesco «En cuanto al divorcio solicitado por Malou, fue pronunciado el 15 de diciembre de 1941. Jacques no se tomó el trabajo de ir a la junta de conciliación. A los ojos de la familia Blondin simplemente había "desaparecido"»

Según lo detallado por Miguel Ángel Sánchez Hernández (2018) Sylvia no se había divorciado de su marido cuando nació su hija Judith: "El tres de julio de 1941 nace Judith Sophie Bataille, hija de Lacan pero con el apellido del aun marido de Sylvia, puesto que si bien estaba separada amistosamente de Bataille desde el 1934, seguía oficialmente casada con él. Por su lado Lacan seguía con una relación con Malou basada en el equívoco y lo no dicho, nunca había decidido la separación, la ruptura no había emanado de él."

Continuando con lo investigado por Roudinesco: «Malou había conseguido que Lacan renunciara a su autoridad paterna. Pensaba castigarlo así por haberla abandonado. Pero, aun siendo ella misma quien quiso el divorcio, decidió ocultar la verdad a sus hijos. Creía actuar "por el bien de ellos". Durante varios años, después de la guerra, no supieron que su padre vivía con Sylvia y que se había casado con ella. Ignoraron también la existencia de su medio hermana Judith. Jacques Lacan se prestó a ese juego con lo no-dicho y de perfecto conformismo burgués».

En resumen, Roudinesco remite la rutina escindida y dividida del $ujeto Lacan: «Todos los jueves él iba a comer a la calle Jadin, en el modesto apartamento del Decimoseptimo distrito donde ella se había instalado con Caroline, Thibaut y Sibylle. La mayor parte del tiempo pasaba como una centella, estaba todo tieso y parecía molesto de tener que afrontar semejante situación. Le pasaba una pensión poco elevada que no bastaba para la educación de los niños. Por eso ella decidió trabajar. Dibujó pañoletas, después ilustraciones para libros de la condesa de Ségur.»
Está división escindida del $ujeto Lacan, lo vemos según enuncia Miguel Sánchez (2018): "En 1940 Malou tomó conciencia realmente del drama que estaba viviendo, Lacan se había apartado de ella y era con Sylvia con quien compartía su vida y amigos. Pero él seguía dividiendo su tiempo entre las dos mujeres, incluso después de que Sylvia se tuviera que desplazar al sur de Francia, él seguía cruzando el país para estar con ella cada dos semanas. En octubre Lacan se entera que Sylvia espera a un niño, y sin más le dice a Malou la buena nueva, esta se desmoronó bajo el peso de la humillación, le solicita el divorcio. El 26 de septiembre nace la niña Sibylle, tercer hijo de Lacan. A principios de 1941
Lacan se instala en el número 5 de la calle Lille, donde se quedará hasta su muerte. Se la recomienda Bataille".

A $u manera dividida escindida, como lo de$cribe Miguel Sánchez (2018): "Durante varios años después de la guerra, Malou decidió ocultar la separación a sus hijos, hizo lo posible por mantener las apariencias, cosa que fomentaba Lacan con su no decir. Todos los jueves iba almorzar al pequeño apartamento de Malou, le pasaba una corta pensión que obligó a trabajar a ella. De sus hijos, fueron los pequeños quien más sufrieron de este engaño, padeciendo dificultades de integración e identitarias.
Esta simulación llega hasta prácticamente los preparativos de la boda de Carolina, donde deciden poner fin al reino de la simulación.
En esas contradicciones de Lacan podemos ver como él de un ateísmo tan claro, sobre todo después de la guerra, introduce a Judith en un colegio religioso y hace la primera comunión."

Hubieron tropiezos, actos fallidos que "triunfan" en lo hendido tales como menciona Roudinesco: «En 1949 les sucedió una aventura terrible. Un jueves, Thibaut había ido con Sibylle a pasar la tarde en el Jardín de Aclimatación. En el camino de regreso vieron detenerse un coche delante de un paso de peatones. En un instante, reconocieron a través del parabrisas a su padre sentado al volante. Al lado de él estaba una mujer y en el asiento de atrás una niña. Se acercaron gritando: "¡Papá!, ¡papá!" Lacan les lanzó entonces una mirada sorprendida, después desvió los ojos como si no hubiera visto nada. Arrancó y desapareció en el río de la circulación. Tal fue el primer encuentro fallido de los hijos de Lacan con Sylvia y Judith. Cuando contaron su malaventura a Malou, les contestó agriamente que era evidente que Lacan no los había reconocido ni oído. Así protegía la conducta de un padre que quería que siguiera siendo conforme con la imagen que se había forjado de él. Sibylle olvidó el incidente, pero Thibaut, por el contrario, lo conservó intacto en su memoria.»

Para finalizar según lo aportado por Sánchez (2018): "El número cinco de la calle Lille era un cúmulo de estancias que al final de la vida de Lacan era un enjambre en las horas de consulta, que eran casi todas, en ocasiones recibía en bata y zapatillas a primera hora de la mañana para luego cambiarse y asearse. Todo era una sea de espera, puesto que al final no daba hora fija, las sesiones rara vez duraban más de diez minutos.
La mayor parte del tiempo recibía en su domicilio al peluquero, el sastre, etc, mientras atendía. Pero para el almuerzo salía al número tres con Sylvia.
Al final con tanto trasiego de pacientes, de control, de gente que quería solo conocerlo o traerle algo sobre los nudos, que Gloria tuvo que hacer unas fichas de identidad que conservaba ella."

Pd: En la foto son Lacan y Sylvia en su matrimonio de Julio 1953. A la derecha el matrimonio de Malou con Lacan, Enero 1934.


 

miércoles, 3 de noviembre de 2021

Rudolph Loewenstein y sus influencias en los comienzos de Lacan

Sabemos que Lacan inició su análisis en Junio de 1932 con Rudolph Loewenstein y cortó su análisis con él en 1938. Por E. Roudinesco se narra a Lowenstein como alguien que no aportó nada a Lacan y lo tropezó en su formación como analista, siendo supuestamente un contrario a su aceptación a la SPP en Diciembre de 1938 (no hay documentación al respecto aún). Además, como todos los analistas que se fueron a USA, automáticamente se los puso en el index tabú de "psicólogos del yo", como sinónimo de pecado capital al rubro lacanés. Como ya es de suponer en gremios Lacanianos sectarios, Rudolph Loewenstein está en la misma lista negra junto a Anna Freud, Spitz, Stern, Kohut, etc.

 
Si consideramos las citas de Loewenstein expuestas por Manuel Hernández (2019). En pleno 1932 en su L’Évolution Psychiatrique, Loewenstein en contra del determinismo biologista psiquiátrico publicó un texto que se llama “El psicoanálisis y la teoría de la constitución”, del cual detalla:
"En todos los dominios de la psiquiatría que ha atacado, el psicoanálisis ha dado los golpes más duros a las concepciones que se sirven de la noción de constitución. Ha sido así sobre todo para las psiconeurosis, las perversiones sexuales y los problemas de carácter. Conviene, para poner de relieve el antagonismo existente entre el psicoanálisis y la noción de constitución, desprender de este último los aspectos que le son conferidos por los diversos empleos que se le dan (...) las particularidades psicológicas de un individuo que parecen constitucionales no son, en realidad, sino los resultados de eventos o de situaciones de la primerísima infancia a tal punto que, en nuestra opinión, es imposible afirmar la naturaleza constitucional o innata de tal o cual particularidad psicológica, de un rasgo de carácter o de comportamiento, antes de haber procedido a un psicoanálisis profundo del sujeto (...) La constitución es un conjunto de caracteres inherentes al individuo, indisolublemente ligados con él. Habitualmente las constituciones son consideradas como habiendo sido transmitidas hereditariamente, cualquiera que sea el momento de su aparición en el individuo; y los caracteres transmitidos son considerados como siendo de orden somático".
 
Vemos claramente que la postura de Loewenstein, no es contraria a Lacan, es más, se ve claramente como aliado a sus ideas en dicha época.
 
Más todavía, Loewenstein (con una gran lectura Freudiana) en su texto de 1932 D’un mécanisme auto-punitif, comentando las implicancias del espejo y el rostro respecto a un sueño:
"Veo mi propio rostro, como en un espejo [glace], pero me doy cuenta de que es el rostro de mi padre. Yo llevo bigote y, como él, tengo una ligera calvicie”. Ahora bien, el soñante era lampiño y tenía una cabellera abundante. La situación afectiva del soñante en la época de la muerte de su padre se encontraba además influida por la presencia, en ese momento, en la ciudad donde él se encontraba, de una antigua amiga de la familia. Desde que residía en el extranjero era la primera persona cercana a su familia que había encontrado; esta dama se quedaba ahí para arreglar ciertos asuntos comunes a ella y al padre de nuestro analizado. Por lo demás, él suponía que esta dama, cuyo pasado erótico agitado él no ignoraba, había sido la amante de su padre en otra época. Y esto contribuía ciertamente a despertar en él el deseo, apenas confesado, de ser apreciado por sus cualidades de varón por esta dama con la que él se topaba cotidianamente". (...) "La técnica de la que se ha servido el inconsciente en la elaboración de ese sueño se encuentra muy frecuentemente, aunque el sueño que acabamos de analizar parezca ser un ejemplo de una ejecución particularmente elegante. Esos sueños realizan las metas de dos tendencias opuestas por la misma imagen, de tal suerte que una de esas tendencias es como la consecuencia lógica de la otra".
 
¿No vemos aquí claramente influencias que Lacan tomó en el estadio del espejo en 1936? (su mejor época en sus aportes)
 
Por último, para despejar los clichés hacia el tabú o index contra Loewenstein en su rol de "Educador" a ultranza y manipulador al "american way".
En 1965 en su entrevista para Columbia University:
"-yo nunca he estado muy interesado en aplicar psicoanálisis a la educación de los hijos. Pero, usted sabe, los analistas solían cometer cualquier número de errores porque eran analistas y porque pensaban en su teoría. Y es algo bueno pensar en la teoría analítica, pero hay cosas esenciales, en donde el sentido común y la teoría coinciden; en especial, amar a los propios hijos. Tratar de entenderlos. Respetar su individualidad, así como ver que hay un proceso necesario de crecimiento y desarrollo en el que uno tiene que ayudarlos, ayudarlos también estableciendo una cierta situación estructurada, alguna disciplina y algunas prohibiciones son necesarias. Uno no debe darles ira y angustia, si es posible. Ellos no deben ser… uno no debe ser punitivo. Los hijos deben ser animados y auxiliados para crecer y desarrollarse, y al mismo tiempo darles tiempo para pasar un tiempo en su estado no desarrollado. ¿Sabe? Respetar el tiempo que requieren para desarrollarse"
Y prosigue en la misma entrevista de 1965 respecto a su análisis con H. Sachs (nótese la libertad):
"-un año y medio, lo que era prolongado para esos días. Fíjese que Sachs tenía esta misma actitud que Freud tenía, usted se quedaba tanto como usted quisiera. Le podía decir que podría ser bueno para usted quedarse más tiempo, pero si usted no quería, no continuaba [but if you didn’t want to you don’t continue]. La actitud general era, tú tienes un vistazo de algo, una pizca de algo, y entonces lo trabajas por ti mismo después. Eso estaba muy bien. Él pensaba que uno podía hacerlo."
 
En conclusión, vale la pena tener en cuenta otras perspectivas más allá de las opiniones hegemónicas de moda lacanianas.

martes, 12 de octubre de 2021

Moda de Anti-Filosofía en Lacanianos

 Está de moda ahora bautizar a Lacan de anti-filósofo. Una antifilosofia puede desembocar en una Ciencia estricta Positivista que aún así se sustenta en una filosofía o Epistemología. O también una antifilosofia derivará en una Teología que se deriva de aquella metafísica lacaniana.
Además, me pregunto qué fin tiene posicionarse filosóficamente como "anti-filósofos", me recuerda a los "a-políticos" o políticos sin política. Quizás una existencia anti-existencial o una partícula que es anti-particula usando física cuántica? Ups! de eso último ya hay lacanianos que lo hacen. Ya lo hicieron con creer al psicoanálisis fuera de la Psicología: ¿anti-psicología también?

Además, no es primera vez que en filosofía se pretenda agregar el prefijo "Anti-" como forma de diferenciarse como "únicos" y "especiales" ante los tiempos.

Badiou en 2008 algo pretencioso dijo: "Wittgenstein y Lacan son los dos antifilosofos mas grandes del S.XX, como lo son, en el S.XIX Kierkegaard y Nietzsche.
Pero en lo que concierne a Wittgenstein, a mi entender, eso se debe solamente al Tractatus. Su obra posterior -que, por otra parte, no es una obra, ya que Wittgenstein tuvo el buen gusto de no publicar ni terminar nada mas- pasa de la antifilosofia a la sofistica. Es un riesgo al que se expone todo antifilosofo: para sostener el privilegio exorbitante que le acuerda a su pura enunciación
".

En resumen: otro saborizante más al repertorio snob de jerga lacanés.