viernes, 17 de julio de 2026

Freud y Kelly: Credulidad e Hipocresía

Kelly fue pionero en lo que se conoce como Psicoterapia Constructivista o lo que Cognitivos llaman Terapias Narrativas. Mientras Beck y Ellis se hicieron famosos en su Cognitivismo, Kelly en la misma época (años 50s), preparaba otros terrenos fértiles en el mundo Cognitivo hacia lo Constructivista. Mucho antes de toda la moda posracionalista de Guidano, Kelly ya se había adelantado 30 años.

Incluso antes de esos periodos, Kelly ya había encontrado en Freud, aspectos de su propia clínica: “el sensitivo Sigmund Freud se adentró en el nacimiento del arroyo en busca de los manantiales subterráneos que lo alimentaban”. A lo que luego añade: “intentaremos dar una definición operativa de la transferencia” (Kelly, 1963).
 
En un simposio dictado por Kelly en 1965, nos relata lo siguiente: "Hace años, un psicoanalista ortodoxo, tras escucharme hablar sobre psicoterapia, insistía en que (sin importar lo que yo pensara sobre Freud o el que no formase parte de la sucesión apostólica por la que un analista instituye a otro) yo era en realidad 'un psicoanalista'. Lo mismo me imputaron un par de psiquiatras en formación analítica en Londres el año pasado; nada de lo que dije pudo quebrar su convicción" (Kelly, 1965).
 
Kelly se asemeja mucho al Método de Hipótesis provisorias que usó Freud en las Construcciones analíticas: Una confirmación de sí mismo en el paciente, a priori no se puede afirmar ni desconfirmar, aún estará por verse, no es creerle a una transparencia del "yo soy yo" de lo que concuerda o no con el terapeuta. Tanto para Freud y luego para Kelly, convalidar el relato de sí mismo, por más "lindo" que suene, sería caer en la hipocresía no revelada aún, dado la ganancia beneplácita o autocomplaciente de su narrativa.
 
En este artículo, se rescata lo que ambos autores (Freud y Kelly) derivaron sobre este manejo clínico. Más específicamente, ambos conciben que confirmar o no la veracidad de lo relatado, pueden existir conformismos o autocomplacencias gananciales que pueden derivar en autoengaños. Freud y Kelly nos alertan que como terapeutas podemos caer en distintos equívocos al basarnos excesivamente en lo que dice el paciente de manera explícita.
Por lo tanto, la transferencia y las construcciones clínicas conforman parte del proceso en ambos autores.
 
Pocas veces en lo Clínico se buscan estudiar a fondo autores, que por distintos podrían parecer, la ética permite explorar las mismas concordancias posibles de ambos. Con Francisco Iruela (experto en Kelly) logramos aprender no solo como Kelly tomó influencia en la obra de Freud. También compartimos provechosamente nuestras propias teorías-prácticas: Francisco enseñándome sobre Kelly y yo enseñándole sobre Freud. Todo ello, fue lo que aquí pudimos aprender en detalle para perfilar de mejor modo nuestras respectivas clínicas: