jueves, 18 de julio de 2013

Críticas a Jung sobre su determinismo innato en el inconsciente colectivo

Para este ensayo me centraré en citas del libro "Los Complejos y el Inconsciente"  (L'homme à la decouverte de son âme) texto de conferencias alrededor de los años 30s, cuando Jung tenía contactos con el nazismo, libro que se publicó en Enero de 1944. También me centraré en su libro "Lo Inconsciente en la vida psíquica normal y patológica", texto publicado en 1916, dos años después de renunciar a la presidencia de la Asociacion Psicoanalítica Internacional en agosto de 1914. Más un ensayo publicado por Sandor Ferenczi en 1913 donde critica expresamente a Jung tras los giros radicales y contrarios al Psicoanálisis.

Antes de comenzar, para armar el contexto, retomaré algunas ideas de lo que he publicado anteriormente en mis ensayos sobre "Crítica a la Psicología Transpersonal", "Interpretaciones de calcos y Diccionario" y "Crítica a los Test Proyectivos", en este Blog:

Partiremos diciendo que Jung, retorciendo el legado psicoanalítico, se aleja del postulado elemental de la Interpretación de los sueños de Freud. Si para el psicoanálisis los contenidos oníricos tales como un objeto, elementos, una emoción de un suceso onírico, significan para cada sujeto de forma única y particular lo que signifique o exprese sin encontrar tales supuestos universales generalizables. Jung en cambio, alejándose de su maestro postula que hay símbolos, arquetipos o inconsciente colectivo que universalmente nos alinea a cómo entender nuestro sentido de vida o experiencias oníricas. Para ello Jung agrupa elementos en distintos conjuntos que llama "arquetipos". Esto conlleva, desde Jung a una lectura de sueños basados en símbolos de diccionario, totalmente contraria a la postura Psicoanalítica que se centra a lo particular de cada persona.

Cabe recordar que Jung antes de colaborar con Freud, ya tenía años atrás sus propias investigaciones sobre ocultismo en 1902 (su tesis doctoral) Acerca de la psicología y patología de los llamados fenómenos ocultos, por lo cual Jung jamás abandonó dichas creencias espiritistas aún perteneciendo a la Asociación psicoanalítica. Jung también aborda términos como "sincronicidad" como una relación entre tiempo y espacio psíquicamente condicionada, o sea, tenemos un poder egocéntrico tal que podemos decir que somos nosotros quienes creamos causa y efectos a nuestra voluntad inconciente. Es como un positivismo radical pero invertido, a saber, el sujeto tiene al objeto en su propia sincronía, los objetos van siendo en sus leyes y propiedades de comportamiento según como se disponga la psíquis. Si pienso por ejemplo que un amigo me va a llamar por teléfono y éste me llama en dicho momento, para Jung, es sin duda un sincronismo donde tiempo y espacio por un lado está sincronizado con mi mente. Coincidencias existen, pero no por eso podemos saltar a la conjetura de que son reflejo de que el pensamiento sincroniza con lo temporeo-espacial. Como si el espacio-tiempo estuviera pendiente de nosotros, estuviera pendiente de nuestra mente. Este tipo de idealizaciones son perfectamente catalogables como egocentrismo y pensamiento mágico infantil por Piaget.

Jung por otra parte emplea muchos binarios conceptuales, rescatando del pensamiento oriental aquello de los opuestos complementarios cuando habla del animus y el anima, dicotomizando lo masculino de lo femenino. Una cita de esta idea está referida por Jung en 1928 donde refiriéndose a la Femenidad define: "Nadie puede soslayar el hecho de que al asumir una vocación masculina, estudiar y trabajar como un hombre, la mujer está haciendo algo que no corresponde del todo con su naturaleza femenina, sino es directamente perjudicial. La psicología femenina se funda en el principio de Eros, el gran ligador y entregador; mientras que una antiquísima sabiduría ha adscrito el Logos el hombre como su principio rector" (Jung, 1928). Nadie como el místico Jung quien como siempre, mezcla mitologías innatas y género. Ideas cercanas de las cuales también tomó Adler quien fue expulsado de la Asociación Psicoanalítica.
De esta forma, encontramos elementos a prioris que están por fuera de nuestra construcción socio-cultural. Cada ser humano tendría un lado femenino y masculino, lo cual Jung une con otros 2 binarios más, los llamado "persona y sombra" y "extrovertido-introvertido". Simplistamente conjuega estas uniones con todo el arsenal (diccionario) arquetipo simbólico que a seudoantropólogo (mitología comparada) grafica. Por tanto, cree que el destino humano está cimentado en dichos estados inconcientes colectivos en todas las eras de la humanidad. De modo que, no nos extrañemos cuando un Jungiano en algún test proyectivo de dibujo nos diga cosas tan absurdas como: "aah! el sol es el superyó, el árbol es tu inconciente", "tu fobia a objetos redondos (araña) es por tu madre y tu fobia a objetos alargados (serpiente) es por tu padre", dotando a cualquier figura una interpretación a priori ya conformada, alejando así la singularidad real de nuestros pacientes."

Importante señalar además que en Jung domina un pensamiento supersticioso y egocentrico. Para lograr tal efecto, simplemente hay que realizar continuamente el siguiente ejercicio (al mas puro estilo de Cómo volverse loco de J.L Pio Abreu): el entrenamiento consiste justamente hacer una regresión a un estadio infantil para conformar primero, la causa del efecto desde un punto de vista egocéntrico (vease a Piaget), para luego conformar una dependencia emocional de conexión a estas relaciones. Para que se entienda mejor relataré la siguiente anécdota: Cuando Freud discutía con Jung sobre los postulados de la sexualidad infantil, en el momento en que Freud estaba enojándose con su discípulo de pronto sonó un fuerte sonido que de momento no se sabía en dónde había sonado, entonces Jung exclama rápidamente: -lo ves? eso ocurre, cuando nuestra emoción afecta nuestro entorno, un buen ejemplo de lo que llamamos "expresión catalítica". Freud sin embargo, no tenía en dicho momento una hipótesis para explicar dicho suceso por lo cual sabiamente guardó silencio. Tiempo después Freud descubrió que en el cuarto donde estaban habían dos estatuas egipcias de piedra que habían en la biblioteca y cuyo peso hacían crujir las estanterías. Vemos entonces que inductiva-deductivamente Freud y Jung tenían serias diferencias. Dejo este ejemplo hasta aquí para que uds mismos se den cuenta qué relación hay con este ejemplo anecdótico con lo que expliqué más arriba. De modo que, prácticamente cualquier evento puede funcionar para dichos propósitos de disciplinar el pensamiento supersticioso. Si por ejemplo, me siento en soledad y extraño a mis familiares que han fallecido, nada mejor que entrenar dichos pensamientos supersticiosos, para crear un lazo afectivo dependiente, logrando así sentirse protegido por la buena suerte o la compañía espiritual requerida.

Es así entonces como los descubrimientos (no somos el centro del universo) de Copérnico o Galileo, entre otros, son ultrajadas por concepciones astrológicas, cartas astrales, donde el universo está en supuesta sincronía con nosotros. La mirada científica en cambio dice de modo sincero: que estemos felices o tristes al universo entero eso no le interesa de lo más mínimo, pues sólo a nosotros nos incumbe dichos sentimientos. Dicho ultimatum que para algunos es frío, cruel, hostil, aquellos sentimientos hacia la realidad son para ellos inaceptables de concebir. No nos es de extrañar que buscan evitar tal verdad con teologías diversas en todos los milenios. El pensamiento darwiniano contrapone al diseño inteligente y así todo descubrimiento científico se opaca por una argumentación que tiene cimientos desde lo egocéntrico.

Repasando lo que he criticado en mis ensayos sobre el uso de Test Proyectivos, sobre el modo en cómo autores como Jung (y muchos Kleinianos) retuercen el Psicoanálisis en una especie de diccionario pre-moldeable para lanzar interpretaciones del binario "contenido-manifiesto y contenido-latente". Citaré entonces algo en este aspecto y cómo los aportes de Jung y de Klein ayudan a vertir la teoría psicoanalítica en lamentables ejes de interpretación de diccionario:
"a la hora de analizar las gráficas, imágenes o dibujos, pareciera como si el Psicólogo dispusiera a convertirse en creerse perfectas autoridades para criticar el Arte o para dar un juicio biográfico a la obra en cuestión por solo ver unos cuantos detalles que piden al sujeto, para dar juicios a lo que supuestamente ellos creen saber de la imaginación que ellos expresan. Observando entonces una foto y no un flujo de fotogramas para obtener un mejor criterio."

Agrego en esta parte lo citado en mi otro ensayo sobre "Interpretaciones de calcos y diccionario en Psicoanálisis", con respecto a lo dicho por Guatarri y Deleuze en su libro Mil Mesetas (1980): "Un calco es más bien como una foto, una radiografía que comenzaría por seleccionar o aislar lo que pretende reproducir, con la ayuda de medios artificiales, con la ayuda de colorantes o de otros procedimientos de contraste. El que imita siempre crea su modelo, y lo atrae. El calco ha traducido ya el mapa en imagen, ha transformado ya el rizoma en raíces y raicillas. Ha organizado, estabilizado, neutralizado las multiplicidades según sus propios ejes de significación. Ha generado, estructuralizado el rizoma, y, cuando cree reproducir otra cosa, ya sólo se reproduce a sí mismo"
Citando nuevamente este mismo ensayo que publiqué, añado: "vemos entonces también cómo se reduce al sujeto a temáticas principales en donde aquellos calcos no se pueden solapar, mezclar una de otras ya que existen distinguidamente en una especie de estado puro, estado "limpio" para lograr así su directa interpretación sin contaminaciones de otras asociaciones que impiden llegar a las rocas sólidas interpretativas.
Postular aquello ocasiona el conservadurismo de algunos psicoanalistas respecto a los cambios sociales y la construccion social se ven momificadas por los conceptos temáticos primordiales (el Edipo es universal con padre y madre, el fin sexual es la heterosexualidad, el padre es quien imprime la ley, etc.). A tal forma, se “puede enceguecerse en una apelación automática al sistema de los conceptos, con su inmediato deslizamiento a la actitud dogmatica (típicamente, despachar toda cuestión invocando a “la falta” o a “la roca” del complejo de castración, sin abrir verdaderamente ningún horizonte (de) nuevo” (Rodulfo, 2008:253) (..) Aparte que "es innegable que en algún punto nos toparemos con aquellas temáticas que son conceptos fundamentales en el psicoanálisis, pero cada una de ellas tiene su paso, sus huellas y su ritmo." Por otro lado, es "como si, no importa la asociación que digas buena parte de ellas "todos los caminos llegan a Roma", siempre habrá el inicio a una huella mnémica fundamental que será eje de las asociaciones de fondo que encubren la verdadera significación". Un ejemplo que también señalé en mi ensayo anterior fue sobre O. Rank, quien "especuló el origen de la angustia a raíz de la angustia del nacimiento donde se supone que el bebé al nacer experimentara su principal trauma al nacer. De tal modo que cualquier angustia futura que ocurra se remontara a este quiste angustioso del nacer, en donde la terapia debe buscar la forma de conectarse con aquella angustia encapsulada en lo inconciente y descargarse o descargarla en una catarsis.
Freud respondió críticamente a Rank (lo reiteramos) en sus textos tardíos diciendo que el camino que plantea Rank es igual a que si en un incendio, saco el mechero que ocasionó el incendio de una casa, dejando consigo el resto de la casa incendiada. Es claro para Freud que la angustia no es algo que se encapsula en una emoción y queda ahí guardada para siempre en la espera por varias décadas en lograr su catarsis y con ello sanar todas las neurosis. Como si arreglando las bases de un piso subterráneo automáticamente se arreglan todos los pisos de más arriba frente a todo viento y marea. Desatar algún nudo originario no es garantía de que por medio de un linealidad temporal los conflictos inconcientes se solucionen, lo inconciente no tiene un ordenamiento temporal lineal, poseen fragmentos más que un orden preconcebido"
Prosiguiendo con  mi ensayo publicado sobre las críticas a los Test Proyectivos, "si miramos el "análisis de critico de arte" que los Psicólogos realizan en un Test gráfico observan la imagen y toman las partes de ésta (sus elementos) como figuras metafóricas. Por ejemplo: "Entonces este tiesto de ropa colgada representa la cáscara de la personalidad expuesta a los demás". Ven aquí uds que se usó los elementos literales cambiándolas como metáforas. Eso es lo que pretenden con ello lograr: cambiar lo literal en metáforas para que se adaptan más o menos al motivo manifiesto de consulta.

Actúan bajo una Psicología de Diccionario, quienes creen que existen significados con exacta correspondencia a lo que dicen, describen, dibujen, narren o imaginen los pacientes.
En otros términos, tomando por ejemplo en los indicadores: el color verde refleja la paz, el ciervo refleja la libertad, el miedo a las serpientes se debe al miedo al pene del padre y a los objetos redondos por el miedo a la madre.
Nuevamente, lo literal lo amplían a una metáfora que calce con el motivo de consulta. Esto mismo error se comenzó a emplear desde que se pervirtió el legado de Freud en la interpretación de los sueños (Jung como culpable directo), como si abriendo un diccionario pre-diseñado para cada sujeto (omitiendo su particular diferencia), lo traducen en un término exacto que se amolde a sus preconfiguraciones establecidas inmodificables.
Caso reverso ocurre en el Tarot, donde lo metafórico se traduce a lo literal: "la carta de las 3 espadas, representa que algo le sucederá a tu padre por quien me has preguntado."

(...) ". Otro ejemplo de la misma línea es cuando pervierten aún más la 2da tópica de Freud antromorfolizándola en el Test de dibujo "Casa-Árbol-Persona", en dónde como diccionario pre-fijado, el árbol es el "Ello", la casa es el "Yo", o incluso el sol (si es dibujado) es el "Superyó".

Para finalizar estos repasos, concluiré con: "Aquella premisa de la semiótica contemporánea que gran aporte a hecho tanto la filosofía como el psicoanálisis que se ejemplifica en: "un significante es lo que refiere a un sujeto para otro significante" o "todo signo se hace signo por diferenciarse de otros signos" (véase mi ensayo sobre "El sentido antitético de las palabras primitivas" en Freud), carecen aquí de importancia en los Psicólogos de Test gráficos o diccionario, ya que en ese esquema de decodificar signos: están bajo el orden de "un supuesto signo inicial parcial (abstracto) que representa a (ahora) un sujeto ese signo mismo en complitud exacta con éste. En otras palabras, es como si cada signo ocultara otro signo puro esencial, sin considerar las diferencias entre los signos que permiten dar con un signo y las constantes referencias que fluyen asociativamente de un significante a otro."

Prosiguiendo ahora con los libros que prometí citar al inicio. Freud, como muy bien critica Laplanche (como también el mismo error cometió Ferenczi en su texto Thalassa) coqueteó con lo filogenético como hipótesis, pero solo como predisposición heredada en la especie homínida. Jung, no obstante, lo llevo al tema innato, como un Larmarckiano extremo que cree que en la psique están timbrados imágenes inconcientes comunes a todos los humanos con cargas energéticas. Terminando entonces en un determinismo inconciente innato, con rocas sólidas, donde se puede rastrear la mente humana como si fuese un cómodo diccionario pre-diseñado de la personalidad y destino humano. Cito a Jung (1944) entonces:
"El arquetipo es también una forma de complejo; pero, al contrario de los que hemos estudiado hasta aquí, no es ya el fruto de la experiencia personal; es un complejo innato. El arquetipo es un centro cargado de energía. El dragón, por ejemplo, constituye una de estas imágenes originarias arquetípicas. Si, en el transcurso de mi existencia, no encuentro al dragón que hay en mí, si llevo una vida que se mantiene libre de esta confrontación, acabaré por sentirme a disgusto, un poco como si me nutriera constantemente de alimentos carentes de vitaminas o de sal. Tengo que encontrar al dragón, pues éste, del mismo modo que el héroe, es un centro cargado de energía. Si el encuentro no se produce, esta carencia provocará con la edad una contrariedad semejante a la que hace sentir la omisión de una necesidad natural del hombre. Esto puede parecer paradójico, pero estas imágenes originarias—de las que hay multitud— tienen cada una su carga específica, de la que no somos beneficiarios hasta que, tras haberlas descubierto, no las hemos incorporado de una forma cualquiera a la trama de nuestra vida. El encuentro con el dragón puede efectuarse según diferentes modalidades, siendo lo esencial que haya confrontación. Quizá consiga que se comprenda mejor mi pensamiento diciéndoles que uno no se encuentra completamente a gusto hasta que no se encuentra a sí mismo, hasta que no tropieza consigo mismo; si no sé ha chocado con dificultades interiores, uno se queda en la propia superficie; cuando un ser entra en colisión consigo mismo, siente, inmediatamente, una sensación saludable que le procura bienestar. (pag. 226)"

Para quienes hayan leído algo de la biografía de Jung, se puede apreciar en este ejemplo (y como falazmente incurre Erik Erickson en sus 8 etapas de ciclo vital, que proyecta de su biografía particular imponiendo a los demás), proyectar su experiencias o biografías de vida como vivencias universales que todo ser humano si o si (en un determinismo biográfico pre-diseñado) debe vivir o transitar. Deteniéndonos en el arquetipo o imagen inconsciente innata suprahumana del "Dragón", vemos que incurre a los mismos errores que he criticado en las citas anteriormente señaladas.
Jung señala a priori que de no encontrarse con dicha experiencia, conllevará si o si a sentir a disgusto.

Luego Jung (1944) continúa: "Interpre­taré este sueño «arbitrariamente»; pero mi forma de proceder no estará, sin embargo, injustificada. El sueño del que vamos a hablar emana, en efecto, del inconsciente colectivo y está formado en lo esencial por una sustancia mitológica. Ahora bien, si un sueño está formado de materiales persona­les, su interpretación supone que se conozcan las asociaciones del sujeto, a las que el analista apenas si puede añadir gran cosa, dado que precisamente una persona es en su individualidad esencialmente diversa de cualquier otra. ¿No tiene cada individuo su vida propia, sus imágenes y sus representacio­nes propias? Pero esto, que es capital al nivel del inconsciente personal, no es ya cierto para los ma­teriales que emanan del inconsciente colectivo.(p. 227)" Vemos aquí claramente que Jung proporciona una salida cómoda hacia asociacionismos simbólicos de un diccionario pre-establecido.

Si algunos se preguntan ¿qué diferencia esto de Freud en su análisis de los sueños? Pues tal como Laplanche en sus Problemáticas II de 1974-1975, señala que lo más cercano a dicho pensamiento de diccionario onírico se encuentra en los capítulos de Freud en la "Interpretación de los Sueños" en sus capítulos sobre los "Sueños Típicos", sueños que Freud detectó que se manifiestan a todas las personas que recuerdan ciertos sueños en distintas etapas de su vida. Estos serían: sueños de la caída de los dientes, sueños de desnudes (donde los otros no se burlan de uno al estar desnudo), sueños sobre la muerte de los hermanos, entre otros. Freud documentando dichos sueños, jamás se plantea alguna hipótesis de algún contenido inconsciente universal o colectivo, pero sí de un fenómeno recurrente que atañe a todos por los modos de crianza y conflictivas edípicas biográficas. Puesto que lo neguemos o no, algo en común tienen las personas incluso en su soñar.

Podríamos de otro modo decir, no es que el complejo de Edipo (a diferencia de algunas corrientes Kleinianas, sobre todo en Jung) esté integrado ya al momento de nacer de modo endógeno innato, el complejo de Edipo (o más bien el Complejo de Castración) se manifiesta en cada uno de nosotros en su forma particular en su desarrollo que le es propio. Jung en cambio considera que los complejos ya están implantados en lo más "profundo" de la psiquis, pre-dispuesto a desarrollarse, como si fuera un código en un ADN psíquico.
Es así como el mismo Jung lo aclara en su concepto de "constelación": "Esta noción expresa que la situación exterior estimula en el sujeto un proceso psíquico marcado por la aglutinación y la actuali­zación de ciertos contenidos. La expresión «está constelado» indica que el sujeto ha adoptado una posición de expectativa, una actitud preparatoria que presidirá sus reacciones .
La constelación es una operación automática, espontánea, involuntaria, de la que nadie puede defenderse. Los contenidos constelados responden a ciertos complejos que poseen su propia ener­gía específica .(p119)" Este garrafal error, lo vemos también en la obra de Otto Rank en 1925 cuando teoriza sobre el "Trauma del Nacimiento", en donde al momento de nacer se concentra encapsulado un monto de angustia importante (monto originado por el trauma de nacer), que como si fuese una burbuja enquistada en lo inconciente se debe llegar hasta ella y reventarla para su posterior catarsis curativa... en otras palabras, una roca de las rocas deterministas sobre el estudio de la subjetividad.

Avanzando ahora en el texto de Jung de 1916, nos adelanta algo de aquello visto en lo siguiente: "proviene de que no existen fundamentos de reminiscencias personales para esta clase de proyecciones. Se puede, a veces, comprobar que semejantes fantasías fueron ya, en cierta época de la niñez, aplicadas al padre o a la madre, aunque ni el padre ni la madre daban ocasión para ellas. (p.57)" Dicho esto Jung concluye: "generalmente extendida, que pertenece al orden de los arcanos de la historia general humana del espíritu y no al campo de las reminiscencias personales.

En cada individuo, aparte de las reminiscencias personales, existen las grandes imágenes "primordiales", como Jacobo Burckhardt las ha llamado atinadamente; son posibilidades de humana representación, heredadas en la estructura del cerebro, y que producen remotísimos modos de ver. El hecho de esta herencia explica el increíble fenómeno de que ciertas leyendas estén repetidas por toda la tierra en forma idénticas" (p.57). Luego un poco más abajo dice: "este segundo estadio de la transposición, en que se reproducen esas fantasías no basadas ya en reminiscencias personales, trátase de la manifestación de las capas más profundas de lo inconsciente, donde dormitan las imágenes primordiales de carácter universal humano(p.57)". Muy cerca de dicha cita Jung prosigue en delimitar lo dicho aún más: "Debemos, en efecto, distinguir un inconsciente personal y un inconsciente impersonal o sobrepersonal. Designamos también a este último con el nombre de inconsciente colectivo, precisamente por que está desprendido del personal y es completamente general, puesto que sus contenidos pueden encontrarse en todas las cabezas, cosa que no sucede, naturalmente, con los contenidos personales.
Las imágenes primordiales son los pensamientos más antiguos, generales y profundos de la humanidad. Tienen tanto de sentimientos como de pensamientos; es más, poseen algo así como una vida propia e independiente, como aquella especie de alma parcial, que podemos ver fácilmente en todos los sistemas filosóficos o gnósticos, que se basan en la percepción de lo inconsciente como manantial del conocimiento" (p.58). Jung luego en la página posterior se pregunta: "¿De dónde procede la nueva idea, que con fuerza tan elemental avasalla la conciencia?(p.59)" a lo cual el responde: "encontraremos esta explicación: La idea de la energía y de su conservación tiene que ser una imagen primordial que dormitaba en el inconsciente colectivo.
Esta conclusión nos obliga, naturalmente, a demostrar que esa idea existió en efecto y ha obrado durante milenios en la historia del espíritu. Esta prueba se puede aducir efectivamente sin dificultades mayores.
Las religiones más primitivas en las distintas partes de la tierra se fundan en esta imagen. Son las llamadas religiones dinámicas, cuyo pensamiento exclusivo y eficaz es que existe una fuerza mágica, generalmente extendida, en torno a la cual gira todo.(p.59-60)" Finalmente cierra en: "Esta idea está, pues, grabada en el cerebro humano desde hace muchos eones. Por eso se oculta en lo inconsciente de cada uno. Sólo necesita de ciertas condiciones para volver a manifestarse (p.60)."
En esto último vemos claramente una regresión a las ideas de Platón en su sentido más místico o metafísico en el Mundo de las Ideas. Pues como algunos saben en la filosofía de Platón el pensamiento se rememora, se recuerda, se descubre en su conexión al mundo de las Ideas, no se crea, no se construye (lo opuesto a Piaget y a todo constructivismo). Si en el caso del inconciente personal (en el sentido psicoanalítico) las huellas infantiles del inconciente sedimentan la personalidad posterior, en Jung su inconsciente colectivo o sobrepersonal, remite a una especie de filogenetismo ancestral de la especie homínida donde los primeros homo-sapiens o incluso simios de forma lamarckiana han adquirido huellas cuyas estampillas se han trasmitido a cada nueva generación y a la siguiente.

Para dejar de citar su escrito pondré una última cita al respecto de lo que previamente en mis criticas anteriores sostengo y que espero que con las citas expuestas se aclaren en dónde apuntan mis criticas a la obra Jungiana: "Lo inconsciente colectivo es él sedimento de la experiencia universal de todos los tiempos, y, por lo tanto, una imagen del mundo que se ha formado desde hace muchos eones. En esta imagen se han inscrito a través del tiempo determinadas líneas, llamadas dominantes. Estas dominantes son las potestades, los dioses, es decir, imágenes de leyes y principios dominadores, de regularidades promediadas en el curso de las representaciones que el cerebro recibió a través de procesos seculares. Por cuanto las imágenes depositadas en el cerebro son copias relativamente fieles de los acaecimientos psíquicos, corresponden sus dominantes (es decir, sus rasgos generales, acusados por acumulación de experiencia idéntica), a ciertos rasgos físicos generales. Por eso es posible trasladar directamente ciertas imágenes inconscientes, como conceptos intuitivos, al mundo físico; así, por ejemplo, el éter, la materia sutil o anímica primitiva, que está representada, por decirlo así, en las concepciones de toda la tierra; así también la energía, esa fuerza mágica cuya intuición también está difundida universalmente".(p.82)
Si recordamos la idea de Lamarck de la evolución de las especies (distinta o incluso opuesta a la de Darwin) si una jirafa para comer hojas debió estirar mucho su cuello o intentó alcanzarlas forzando su altura, la genética de la jirafa cambiará bajo esa determinación actual y su genética se trasmitirá a la próxima generación: las jirafas nacerán con cuellos más alargados debido a que las jirafas en alguna zona estiraron más los músculos de sus cuellos. Si lo ponemos en el ámbito humano, este tipo de pensamiento Lamarckiano que sigue muy de cerca Jung, lo veríamos de este modo: en una supuesta sociedad humana de las más originarias o arcaicas, han sufrido cruentas guerras, por las cuales los primeros contactos humanos a base de sangre, lucha y agresividad, han plasmado estampillas inconcientes perdurables a la carga psíquica de las nuevas generaciones al nacer.

Volviendo al inconsciente personal psicoanalítico (con su propio código y mensaje particular propio), si las primeras huellas de las infancia comandan o más bien facilitan ciertas huellas que otras para la constitución de la personalidad en desarrollo. En el inconsciente colectivo de Jung las primeras huellas de las civilizaciones por su parte marcan arquetipos o imágenes primordiales que son trasmitidas sin ser directamente estampadas por los mismos padres o su medio social actual.
Es cierto en el sentido Darwiniano (para la especie de mamíferos) que nacemos con cierta herencia genética de nuestros padres o parientes cercanos que estaban codificados en el material genético de madre y padre. Que la influencia cultural se trasmite por generaciones a cada nuevo ser que nace y se embiste del registro de lo simbólico que lo precede antes de nacer como bien lo ha remarcado Lacan. Así como también los códigos sociales son enseñados a cada nuevo ser de forma conciente y de forma inconciente bajo mensajes enigmáticos como bien dice Laplanche (una crianza de género masculina provocará identidad masculina en lo conciente entre cuidador e hijo, como también aspectos inconscientes que el propio cuidador no detecta de sí mismo al trasmitir sus dudas, miedos o ambigüedades propias de lo que es la identidad de género para el adulto). A esto lo sumamos claro está todo el caudal social que lo influenciará posteriormente en su particular cultura. De este modo, vemos que esta mirada señalada es distinta a la que promueve Jung, ya que su visión Lamarckiana es reduccionista frente a estas variables señaladas y las reduce en un innatismo estampado por algo filogenético en su inconsciente colectivo de arquetipos.

No obstante, debemos aquí hacer un alto importante, como bien sabemos Jung comenzó a teorizar con fuerza estas ideas en 1912 en su texto "Transformaciones y símbolos de la libido" donde utilizaba el concepto de Imago para expresar aquellas huellas primordiales o arquetípicas y no es menor considerar por la otra vereda el texto de Freud "Totem y Tabú" de 1912-1913. ¿Por qué hago ahora este alcance? Pues como vimos en los "sueños típicos" especialmente los sueños sobre la muerte del hermano (que da forma al complejo edipo), Freud utiliza la mitología de una horda patriarcal, donde el padre líder del clan fue asesinado por sus propios hijos para tener acceso a las mujeres que el padre poseía (como mito del primer crimen de la sociedad primitiva). Como antropológicamente sabemos, la noción de Tótem no es el mismo que opinaba Freud, respecto a dar un recuerdo al acto de parricidio de los hermanos contra el padre, como recuerdo de una prohibición cultural bajo del tabú del incesto (la exogamia). En cambio, en los estudios de antropología, el Tótem es más bien empleado como señalización de qué tipo de clan familiar es en tal territorio como sello (bandera) propia del lugar. Quiero decir, que Freud especuló o hipotetizó de una situación originaria de un parricidio original donde la muerte del padre sella un pacto por generaciones. Como pueden ver aquí podemos apreciar un cierto parecido con Jung, pero, no obstante, es diferente debido que este tipo de tabú o ley cultural, se enseña a cada nueva generación, se descubre en cada persona y se conforma vivencialmente en cada inconsciente. Por tanto, no se implanta un conocimiento o imagen pretérica ancestral que se activa en su "constelación" para vivirse en lo inconsciente colectivo que propone Jung.

Es interesante relacionar la elaboración de Freud respecto al mito del parricidio en Tótem y tabú como una especulación filosófica y social tal como las planteadas anteriormente por Hegel en la relación dialéctica del amo y el esclavo. Esto último lo vemos más claramente en el ejercicio de Freud en su texto "Consideraciones Sobre la Guerra y la Muerte" donde vemos más claramente la influencia de Hegel sobre Freud. Finalmente podemos ver este tipo de ensayos en su último texto publicado llamado "Moisés y el Monoteismo".

No sabemos la razón que impulsó a Jung a tomar la teorización de Tótem y Tabú de Freud de una forma tan desafortunada y radicalizada a niveles absurdos, pero la fecha de 1912 de ambas obras creo que no es coincidencia. Podríamos decir que frases tan desafortunadas de Jung en Enero de 1934 como "El inconsciente ario tiene un potencial mayor que el judío" se deban a este tipo de Lamarckismo filogenético que guardan sus huellas de linajes, razas y civilizaciones (recordemos el apoyo al nazismo que tuvo Jung).

Ahora para abordar con mayor precisión las críticas al ensayo “Transformaciones y símbolos de la libido" de 1912, citaré el ensayo de 1913 de Sandor Ferenczi "Crítica de `Metamorfosis y símbolos de la líbido´, de Jung", que como muchos saben fue uno de los primeros y más importantes discípulos Freud (cuya obra que ha sido revalorada recién en las últimas décadas). Pues con respecto al método de diccionario en interpretación de calcos que incurre Jung, Ferenczi señala al respecto: "El propósito perseguido por Jung en esta obra es el siguiente: muchos psicoanalistas han logrado resolver problemas históricos y mitológicos utilizando conocimientos psicoanalíticos; Jung quiere intentar el proceso inverso e iluminar con un nuevo enfoque determinados problemas de la psicología individual con ayuda de materiales históricos."

Así mismo como he criticado, Ferenczi lo señala a continuación sobre su desconfianza a dicho nuevo método que plantea Jung: "utilizará un fragmento de la realidad psíquica individual (descubierta en el ser vivo) para explicar determinadas producciones del alma popular y explicará algo desconocido mediante otra cosa que se conoce mejor. Pero lo que la mitología y la historia nos han transmitido se ha fundido a lo largo de las generaciones con tantas cosas contingentes que se prestan al malentendido, y se ha alejado tanto de su primitivo significado, que todo ello resulta forzosamente incomprensible sin una reducción preliminar y es inutilizable con fines psicológicos."

Para explicar este nuevo método sin sacar de contexto, citaré una crítica que realiza Ferenczi a Jung sobre un trabajo interpretativo a un sueño sobre un poema que soñó Miss Miller, criticando incluso su adhesión al ocultismo místico: "Jung, de manera plausible, interpreta el “himno al creador” como un derivado de la Imago paternal de Miss Miller. Pero nosotros afirmamos que no hubiera podido hacer esta deducción, ni por el material proporcionado por la soñadora–poetisa, ni por su propio conocimiento sorprendente de casi todas las cosmogonías del mundo, si no hubiera antes conocido por experiencia, sobre la base de la psicología de las neurosis según Freud, el “papel del padre en la historia del individuo”. A pesar de la argumentación histórico-mitológica, su conclusión parecerá increíble a cualquier lector profano en materia de psicoanálisis.
La creación onírica de Miss Miller proporciona rápidamente a Jung la ocasión de meditar sobre las creaciones inconscientes de valor real . Cualquier psicoanalista estará de acuerdo en que tales posibilidades de creación existen realmente; en la estructura del psiquismo postulada por Freud, la capacidad de tales producciones corresponde a la capa psíquica preconsciente. Pero cuando Jung divide todo lo psicológico en dos partes, una mitad de orden inferior y otra de orden superior, una que reproduce el pasado y otra que presiente el porvenir, adopta una generalización que las experiencias actuales no confirman. El psicoanálisis nos muestra que hay en el inconsciente formas de actividad que tienen tan poco que ver con el principio de realidad y que parecen estar tan claramente puestas al servicio de satisfacciones voluptuosas, que con la mejor voluntad del mundo no se les puede atribuir una tendencia evolutiva creadora. En este orden de ideas, Jung da indicaciones interesantes en cuanto a la posibilidad de explicar mediante la psicología determinados fenómenos “ocultos”, por ejemplo, los sueños proféticos. Pienso también que debe existir un canto -ciertamente aún desconocido-que conducirá a la explicación científica de procesos similares, incluso más discutibles, pero suponemos que una vez aclarados se insertarán fácilmente en el edificio de nuestro saber científico."

Luego Ferenczi explica de otro modo lo señalado: "Jung se entrega a amplias investigaciones de mitología comparada. Examina separadamente el papel de cada palabra en las diversas mitologías y combinado las diferentes interpretaciones obtenidas por este procedimiento trata de descifrar el sentido concreto del drama. Ahora bien, visto el carácter incierto del saber mitológico, en general, y las lagunas inevitables de los conocimientos mitológicos de un individuo, en particular, no se puede atribuir gran valor demostrativo a este método de interpretación, pensamos nosotros; esto no tiene por otra parte más que un cierto parecido con el psicoanálisis, que se funda en primer lugar en datos reales obtenidos mediante la investigación de los sueños de las neurosis. Y dado que Jung se refiere en su introducción a la investigación biológica de Freud sobre Leonardo de Vinci y califica a Freud de precursor de su método de interpretación, hemos de indicar que las interpretaciones mitológicas de Freud permanecen constantemente bajo el control de experiencias sacadas de la psicología individual."

Ferenczi años más tarde junto a Rank (1922) publicaron un libro donde añaden que "muchas veces se presentó a toda la psique como un mosaico de esos complejos y el análisis se encaminó a "analizar extrayendo" un complejo tras el otro, o se intentaba tratar toda la personalidad como la suma de complejos del padre, madre, hermana, etc. Naturalmente, era fácil coleccionar material para estos complejos ya que cada persona posee todos los "complejos", es decir, cada quien tuvo que arreglárselas de alguna manera en el devenir de su relación con las personas y cosas cercanas.” (p.40)."

Como apreciarán lo citado, Ferenczi (1913) un año después del cambio radical de Jung respecto al Psicoanálisis, no fue algo que haya pasado por alto en la Asociación Psicoanalítica Internacional. Actualmente es legitimo preguntarse, ¿Por qué dicho ensayo lo escribió Ferenczi, si perfectamente Freud estaba capacitado para crear un ensayo critico personal aún más duro? Creo que es debido al cariño y respeto que aún mantenía Freud respecto a su discípulo para no destruir el clima de la asociación que estaba siendo comandada por el mismo Jung. Se comenta que fue el mismo Freud que le sugirió a Ferenczi que escribiese dicho ensayo en su lugar.

Para despedir este ensayo crítico sobre la figura de Jung, debo aclarar que he dejado sin desarrollar los aspectos de su compromiso con el nazismo (ensayo que pronto publicaré), su legado sobre el ocultismo o parapsicología, su estudio sobre la telepatía y en especial sobre la sincronicidad, quien en 1952 trabajó aquello a fondo utilizando elementos incluso del horóscopo.

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