Algunos Lacanianos cuando se percatan de lo ahuecado y los atolladeros que resulta la clínica de Lacan. Para no abortarlo, se aferran al caldo de cultivo "Real" como el comodín supremo para dar rienda suelta a lo acomodaticio ad hoc.
Concretamente, muchos Lacanianos VIP, Influencers, se quedan corto con la jerga Lacaniana, por lo que ya no resulta extraño que parasiten autores como Balint, Ogden, Winnicott. A pesar de ser autores absolutamente contrarios a Lacan, en su promiscuidad epistémica, el fetiche no-todo, se transforma en un vale-todo si es En el Nombre de lo Real.
Surgiendo revoltijos tan absurdos como mezclar la "falta básica" de Balint con "la" Falta mística Lacaniana, peor aún, buscar concordancia con el acting psicodramático lacaniano (paradojal y nihilista Real), con la regresión Benigna de Balint en el acto de satisfacción arcaico.
Lo Real es un ad hoc mágico que polimorfamente se adecua en multi-usos. En lo Simbólico hay un vacío real, en lo Imaginario hay un agujero Real, etc. Todo tiene un Real acobijado por derecho propio. Si la intervención a la "l-e-t-r-a" no produce más que la misma angustia o su empeoramiento. Hay algo de lo Real que pulsiona o vacía la intervención. Este "Real" puede tener un sin fin de valores según los Registros que nos guste: objetitos a, goce, trauma, mortalidad, etc.
Por tanto, el uso parasito de los Lacanianos, en forzar como siempre, su código lacaniano a otros autores completamente contrarios (partiendo por Freud), emplean lecturas de Ferenczi, Kohut, Reik, protegidos con el paragua hiperlaxo de lo Real. Real que, a menor definición y ambigüedad mucho mejor en su ampliada magia.
Una intervención a lo Real puede ser usada como:
Qué active su cuerpo con alguna rutina por depresión, cortar sesión para percatarse de la palabra vacía, hacer psicodrama para injertar tyché aleatorio, dar empatía si no tiene Fantasma, responder a la Demanda donde hay Privación, etc.
Irónicamente los lacanianos se autoperciben como los guardianes de la castración y no ceder al deseo, mientras operan en su trinchera como ortopedistas de emergencia, bautizando su yeso clínico con el nombre de "anudamiento borromeo" ad hoc.
Este Real de menú a la carta, nos recuerda, a la época de Klein quien dió Pan-pulsionar-de-muerte endógenamente casi todo lo que se movía. Aquí se cae al mismo vicio teórico de aplanar la compleja subjetividad en su multiplicidad diacrónica, pasando a trasquilar homogeneamente vía lo Sincrónico Pan-Real a todo fondo que toque. Con la excusa del todo-vale en el "no-todo".
Problemáticas que no existen en autores magníficos como Winnicott, Ferro, Ogden, Freud, etc. Cuyas epistemes o teorías son serias y coherentes de rigor.
Aquellos resguardos que enseñaba Lacan contra la Transferencia Imaginaria en pos de "dar intervalo de afánisis" al sujeto-ahuecado, se traicionan por abrirse en Demandas a los infinitos usos de lo Real ad hoc por conveniencia. Prestando licencia teórica en parasitismo, manoseando lo que otros autores serios ya han pulido de forma inteligente sin mezclar ahuecamientos del $ujeto-barrado ni teologías al vacío.
Digan lo que digan, cuando un lacaniano interviene regulando el cuerpo, dando un encuadre rígido o sosteniendo empáticamente a un paciente desorganizado, está haciendo reparación del Yo, contención ambiental y sutura imaginaria. Lo que cambia es solo la etiqueta con la que intentan irse a dormir tranquilos por la noche: Extraje su objetito a, rectificó su posición, atemperó su goce, cristalizó un Fantasma para preguntar por el deseo del Otro (che voui?), etc.
Si un paciente grave llega fragmentado y el analista lacaniano decide "responder a la demanda" o "hacer de testigo" para evitar un brote, está ofreciendo un tipo de holding winnicottiano.
Aunque intenten camuflar su desdicha teórica parasitaria, aludiendo que esa intervención "reordena el nudo borromeo en su nudo de trébol" o "estabiliza el goce en lo Real", es solo su diarrea teórica. Ese efecto "Real" es una mala imitación de las Escuelas Inglesa, es decir, en el Nombre de lo Real ofrecen un contorno de refugio para un Yo que no puede sostenerse solo. Cambiar el vocabulario con jerga lacaniana no cambia su ontología, por mucho actos-cortes borromeos de topología n-dimensiones se inventen. Solo intentan decir como algo propio en su idioma mal perfumado lo que otros genios ya han dicho con rigor y ética.
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