lunes, 10 de agosto de 2026

Lacan es similar epistémicamente al InterConductismo

El Conductismo niega la memoria, las huellas del pasado o lo subjetivo que va interiorizándose. Para ellos el medio ambiente con sus diversos medios de contacto anidan la historia de su repertorio conductual. Ribes en su interconductismo, genera una burda falacia del espantapájaros vendiéndonos que tanto Freud como Piaget son Solipsistas, pues ellos, serían "Mentalistas de encierro" con homúnculos. Algo ridículamente falso.
 
Ribes confunde "Interioridad" con "Solipsismo". Ribes mete al mismo saco con Descartes (el mito del "fantasma en la máquina"). Su lógica es que si el conocimiento ocurre dentro de una mente, entonces el sujeto solo se conoce a sí mismo y estaría desconectado del mundo real. Ignorando que para Piaget el conocimiento es acción-manipulación externa que va sedimentando su interioridad operacional lógica diacrónicamente (tal como en Freud en sus 5 emergentes en la transcripción del aparato psíquico).
Al reducir las teorías de la interioridad a un falso Solipsismo, Ribes evita responder el cómo se sostiene la continuidad-histórica de la experiencia humana sin un soporte interiorizado. Este mismo problema tiene Lacan en los 50s y 60s en su Inconsciente "Estructurado" soportado por lo Simbólico en el Otro-barrado (A/), dejando un $ujeto ahuecado-barrado como casillero vacío como mero efecto del desfiladero significante.
 
Entonces para Ribes, decir que algo es "individual e histórico" no equivale a decir que es "interno o interiorizado". A tal punto, Ribes señala que hablarse a uno mismo no ocurre en un "espacio psíquico" interno, es pura conducta lingüística, física y organísmica que simplemente ha reducido su intensidad física hasta volverse imperceptible para los demás. Lo que Skinner llamó conducta encubierta, Ribes bautizó como mera reactividad implícita.
 
Como no hay nada interiorizado (sin aparato psíquico como en Freud), utiliza la palabra "privada", como algo que ocurre bajo la piel del mismo espacio físico. Finalmente, se mantiene como mero organismo físico, pero interactuando con estímulos, solo que ahora, de forma micro-motora imperceptible en medición cuantitativa de laboratorio, aún.
 
Ribes afirma que los estímulos del presente adquieren "funciones" abstractas, no como complejidad emergente de memoria-habilidades (Piaget-Freud). Ribes al sostener que la relación "funcional" de campo "sostiene" seudo-en-el-aire al trauma, implica que un estímulo-neutral, mágicamente se conectó con la función-medio del sujeto sin memoria enhuellada que lo active.
 
Para Ribes, cualquier noción de interioridad (aparato psíquico de Freud) es caer de manera absoluta al Dualismo cartesiano (fantasma de la máquina), cae en la misma caricatura que Eidelsztein y Lacan fabricaron sobre el "huevo solipsista" de Freud. Incluso, Lacan mismo hace su Dualismo Teológico entre "Carne vs Verbo" (el fonema mata la "cosita" a modo ex-nihilo mágico).
 
Por su lado, Ribes estira la física o la biología al máximo, afirmando que la historia es mero cuerpo modificado, intentando explicar la subjetividad como una física de relaciones de contactos, como si el cerebro fuese un órgano más de valor entre pelos y uñas que podrían memorizar funciones de conductas. O sea, a modo abstracto, aplanando todo campo emergente, en un Pan-conductismo uni-dimensional hiper-abstracto: "Los sucesos transforman materialmente al organismo"...
Si el interconductismo exagera la idea de que todo ocurre en el "campo relacional" y que las instituciones sociales y el lenguaje (medios de contacto funcionales) configuran al sujeto, disuelve al individuo, tal como lo hace Lacan en su sujeto barrado-ahuecado como efecto de significantes. Si el sujeto es solo un nexo de relaciones de campo, el sujeto se vuelve un fantasma hiperlaxo sin sedimentación alguna de memorias-recuerdos. El "Campo" de Ribes se asemeja al "Otro Simbólico" de Lacan en su red abstracta de significantes que determina la subjetividad desde ningún lugar físico.
 
Para Ribes, el cerebro (quien no tiene mayor peso que un brazo o una dentadura en el campo), no guarda retranscripciones de memoria como en Freud en su aparato psíquico. En Ribes, el cerebro actuaría meramente como antena de televisión. Es decir, si la "antenita" se dobla o modifica, la televisión ya no sintoniza los mismos canales, o los sintoniza de forma distorsionada. Como el recuerdo no está "guardado" dentro de la antena, la antena modificada simplemente sintoniza el mundo presente de una manera diferente. La memoria no tiene nada interno, es una forma de actuar en el presente gracias a un cerebro modificado por el pasado.
 
Pero si doblas o modificas la antena, eso doblado, ese doblez, ese retorcimiento ES YA un enhuellamiento interno. Esa abolladura o esa deformación es una huella material permanente que se queda en la estructura física del aparato psíquico como dice Freud. Ribes al poner la historia como mero torcer de antena, NO ESCAPA a la re-trascripción mnémica de Freud.
 
El tabú de Ribes es el dualismo mentalista, pero, edificó toda su teoría escapando exageradamente (bajo falacia de espantapájaros), en lo que paranoidemente huye de "fantasmas mentales" o un supuesto "archivo digital enclaustrado" en Solipsismo de una mente inmaterial encapsulada que lee desde adentro. Pero al final, Ribes tiene afán por destruir lo subjetivo, pues si niega que la huella está guardada complejamente, te ves obligado a postular que el disco duro está afuera, flota en el ambiente con sus funciones. Y eso, lejos de ser materialismo científico, es puro misticismo o magia, tal como ocurre con el Otro Lacaniano.
 
Algunas Psicologías Sistémicas de Palo Alto postulan que si cambias por completo el entorno, la persona mágicamente cambia su repertorio por no existir el feedback presente, no importa el grabado pasado. Pero Freud, nos enseñó, que aquello es falso, pues aunque se cambie el medio-ambiente y sus funciones, como neurótico seguirá en su compulsión a la repetición. El conductismo al sostener que la causa sigue estando afuera (sin interiorización alguna) en el "campo relacional" y no en un registro interno. Equivale a decir que el pasado flota en el aire, esperando a que el sujeto pase para influirlo.
Obviamente Freud no es Cerebro-centrista, Piaget tampoco, pero no niegan la importancia y el valor del enhuellamiento que va sedimentándose complejamente en retranscripciones dinámicas en el aparato psíquico. 
 
Freud no pone en un mismo aplanado equivalente al cerebro como una densidad equitativa más entre pieles, uñas o dentaduras: eso sería caer en una epistemología de igualdad pura uniforme. Freud no es cerebro-centrista pero no iguala de forma idéntica todo-con-todo, con respecto a la memoria o recuerdos enhuellados. Todo enhuella, pero no todo del mismo modo en sus densidades respectivas, además, hay complejidades biopsicosociales, tal como Freud abordó en su obra completa.

Psicoanális de lo REAL ad hoc multi-uso acomodaticio

Algunos Lacanianos cuando se percatan de lo ahuecado y los atolladeros que resulta la clínica de Lacan. Para no abortarlo, se aferran al caldo de cultivo "Real" como el comodín supremo para dar rienda suelta a lo acomodaticio ad hoc.

 
Concretamente, muchos Lacanianos VIP, Influencers, se quedan corto con la jerga Lacaniana, por lo que ya no resulta extraño que parasiten autores como Balint, Ogden, Winnicott. A pesar de ser autores absolutamente contrarios a Lacan, en su promiscuidad epistémica, el fetiche no-todo, se transforma en un vale-todo si es En el Nombre de lo Real.
 
Surgiendo revoltijos tan absurdos como mezclar la "falta básica" de Balint con "la" Falta mística Lacaniana, peor aún, buscar concordancia con el acting psicodramático lacaniano (paradojal y nihilista Real), con la regresión Benigna de Balint en el acto de satisfacción arcaico.
 
Lo Real es un ad hoc mágico que polimorfamente se adecua en multi-usos. En lo Simbólico hay un vacío real, en lo Imaginario hay un agujero Real, etc. Todo tiene un Real acobijado por derecho propio. Si la intervención a la "l-e-t-r-a" no produce más que la misma angustia o su empeoramiento. Hay algo de lo Real que pulsiona o vacía la intervención. Este "Real" puede tener un sin fin de valores según los Registros que nos guste: objetitos a, goce, trauma, mortalidad, etc.
 
Por tanto, el uso parasito de los Lacanianos, en forzar como siempre, su código lacaniano a otros autores completamente contrarios (partiendo por Freud), emplean lecturas de Ferenczi, Kohut, Reik, protegidos con el paragua hiperlaxo de lo Real. Real que, a menor definición y ambigüedad mucho mejor en su ampliada magia.
 
Una intervención a lo Real puede ser usada como:
Qué active su cuerpo con alguna rutina por depresión, cortar sesión para percatarse de la palabra vacía, hacer psicodrama para injertar tyché aleatorio, dar empatía si no tiene Fantasma, responder a la Demanda donde hay Privación, etc.
 
Irónicamente los lacanianos se autoperciben como los guardianes de la castración y no ceder al deseo, mientras operan en su trinchera como ortopedistas de emergencia, bautizando su yeso clínico con el nombre de "anudamiento borromeo" ad hoc.
 
Este Real de menú a la carta, nos recuerda, a la época de Klein quien dió Pan-pulsionar-de-muerte endógenamente casi todo lo que se movía. Aquí se cae al mismo vicio teórico de aplanar la compleja subjetividad en su multiplicidad diacrónica, pasando a trasquilar homogeneamente vía lo Sincrónico Pan-Real a todo fondo que toque. Con la excusa del todo-vale en el "no-todo".
Problemáticas que no existen en autores magníficos como Winnicott, Ferro, Ogden, Freud, etc. Cuyas epistemes o teorías son serias y coherentes de rigor.
 
Aquellos resguardos que enseñaba Lacan contra la Transferencia Imaginaria en pos de "dar intervalo de afánisis" al sujeto-ahuecado, se traicionan por abrirse en Demandas a los infinitos usos de lo Real ad hoc por conveniencia. Prestando licencia teórica en parasitismo, manoseando lo que otros autores serios ya han pulido de forma inteligente sin mezclar ahuecamientos del $ujeto-barrado ni teologías al vacío.
Digan lo que digan, cuando un lacaniano interviene regulando el cuerpo, dando un encuadre rígido o sosteniendo empáticamente a un paciente desorganizado, está haciendo reparación del Yo, contención ambiental y sutura imaginaria. Lo que cambia es solo la etiqueta con la que intentan irse a dormir tranquilos por la noche: Extraje su objetito a, rectificó su posición, atemperó su goce, cristalizó un Fantasma para preguntar por el deseo del Otro (che voui?), etc.
 
Si un paciente grave llega fragmentado y el analista lacaniano decide "responder a la demanda" o "hacer de testigo" para evitar un brote, está ofreciendo un tipo de holding winnicottiano.
 
Aunque intenten camuflar su desdicha teórica parasitaria, aludiendo que esa intervención "reordena el nudo borromeo en su nudo de trébol" o "estabiliza el goce en lo Real", es solo su diarrea teórica. Ese efecto "Real" es una mala imitación de las Escuelas Inglesa, es decir, en el Nombre de lo Real ofrecen un contorno de refugio para un Yo que no puede sostenerse solo. Cambiar el vocabulario con jerga lacaniana no cambia su ontología, por mucho actos-cortes borromeos de topología n-dimensiones se inventen. Solo intentan decir como algo propio en su idioma mal perfumado lo que otros genios ya han dicho con rigor y ética.