domingo, 6 de septiembre de 2026

Fascismo en la Actualidad

El denominar "Fascismo" como crítica a la "Derecha" fue usado antes como sinónimo al egoísmo individualista, donde la Ley es del más fuerte, que todos compitan, pues la competencia sacaría lo mejor de nosotros supuestamente. En suma, adaptarse en un Darwinismo social, si no te la puedes, te hundes.
 
Así era como descubríamos el Proto-Fascismo del pensamiento de Nietzsche influido por el ego-tismo de Stirner, por ejemplo. Este fue el significado que se usaba antes, en mi época. Allí tenía plena validez, incluso se usaba al Fascismo como sinónimo de Darwinista Conservador religioso.
 
Pero luego... la propia Izquierda re-usó la palabra "Fascista" como un comodín burdo PARA TODO a cada grito impulsivo (algunas veces sin contenido). Y ahora, la derecha "renovada" contra-ataca, pone en su lugar lo que el Fascismo fue en su Historia: el Poder Estatal Absoluto y Control Absoluto del Mercado en manos de políticos y empresarios corruptos de turno a la manera Keynesiana y/o Socialista.
 
Aunque todavía se use la palabra "Fascismo" para definir a alguien de Derecha o ultraderecha. El concepto en su manoseo constante trastocó su uso crítico inicial. Es decir, el Fascismo como método Estatista Totalitario, ahora se corre por Derecha en esta nueva derecha liberal o liberal-libertaria (no conservadora religiosa), como una derecha secular anti-estado y/o en su mínima expresión. En tal sentido, sí, el uso de Fascismo como sinónimo de "Derechas", ahora ya pierde su sentido y se regresa como remitente a la Izquierda Estatal. Pues el fascismo como economía planificada y un Estado absoluto se asemeja más al Comunismo.
 
Creo que la izquierda se confió en su propia batalla cultural y no reaccionó a tiempo la advenida de esta "nueva" Derecha ya no conservadora y Estatista. De otro modo, no se explica Milei y el auge de las derechas en LATAM.
 
En conclusión, el concepto de Fascismo, como antes se utilizaba específicamente era la mejor forma para brindar alguna crítica certera a como fue antes, vale decir, apuntar contra ese "egoísmo individualista, donde la Ley es del más fuerte, que todos compitan".
 
 

sábado, 15 de agosto de 2026

Místico esotérico en Terapia de Aceptación y Compromiso. Conductismo de moda

En Psicología irrumpe con fuerza elConductismo en manos del ACT, la famosa Terapia de Aceptación y Compromiso. La 3ra ola Conductista.
Es el último grito de la moda Conductista, fundada por Hayes. Pero el origen es tan esotérico como Jung en su postulados de Fantasmas y Telepatía New Age.
Todo aquello de "BASADO EN LA EVIDENCIA", "PSICOLOGÍA CIENTÍFICA", caen en mil pedazos con este nuevo legado.
 
Hayes en su libro de 2019, narra su inicio a la hora de elaborar el ACT: "Crecí en las décadas de 1960 y 1970 en California y había probado varios métodos para controlar la mente (para distanciarme del Dictador Interior), como las prácticas contemplativas, la conciencia corporal, los cánticos, el yoga, las drogas psicodélicas y el mindfulness. Durante mis años de universidad en Los Ángeles entré en contacto con el zen gracias al ya fallecido Joshu Sasaki Roshi. Viví durante un tiempo en una comuna religiosa oriental del norte de California, dirigida por un swami llamado Kriyananda." (p.58)
 
Por si fuera poco, Hayes (2019) redobla su postura al revelar lo místico, SIN TEMOR A QUE LO TOMEN POR LOCO: "A algunos les preocupa que los tomen por locos; a otros les cuesta mucho describir la experiencia o sienten que se trata de algo tan especial y personal como el dulce beso de la persona amada, y les parece que casi está mal intentar describirla con palabras.
Personalmente, tengo la seguridad de que las experiencias de este tipo abundan, en parte porque yo mismo viví una la noche sobre la alfombra en la que hice mis primeros cinco virajes en el abordaje de la ansiedad. Sentí una intensa sensación de trascendencia, como si abandonara mi propio cuerpo y me observara desde fuera, y a partir de ese momento hice cambios que transformaron mi vida y que siguen conmigo casi cuatro décadas después. Me di cuenta de que acababa de vivir una experiencia espiritual en cuanto me levanté de la alfombra, y el primer artículo que escribí cuando empecé a desarrollar la ACT y que se publicó un año después se titulaba «Making sense of spirituality»" (P.316)
En una definición genérica New Age, aclara en el Conductismo ACT: "Todas las tradiciones espirituales, de sabiduría y religiosas promueven prácticas contemplativas, y con razón. Una amplia base de investigación ha demostrado que ejercen un efecto positivo no solo en el cerebro, sino en todas las células del organismo. (p.106)
 
Sus pasos místico, tiene pasitos de elevación o reforzamientos encadenados según comenta Hayes (2019): "En muchos casos, la creencia en una dimensión espiritual se consolida después de haber vivido una intensa experiencia de trascendencia en la vida cotidiana. Se ha descrito como una profunda sensación de ausencia de límites, de unidad con una esfera de la vida más allá de los límites físicos del espacio y del tiempo, y de estar más allá del yo entendido como una persona individual con atributos concretos. La experiencia acostumbra a implicar un sentido del yo diferente. Puede consistir en la sensación de ser uno con el universo, conocida como «conciencia cósmica». Muchos líderes espirituales y escritores de éxito sobre la espiritualidad, como Eckhart Tolle, han descrito estas experiencias como puntos de inflexión en su vida, tal como han hecho también muchos maestros religiosos a lo largo de los milenios. (p.315-316)
 
Como sabrán, Tolle es un famoso autor de Libros Autoayuda New Age de la Psicología Mística Transpersonal, que habla de la entidad negativa que come dolor que aloja en nosotros y el Mindfulnes del SUPERpoder de mirar a lo lejos.
 
Aún todavía, Hayes (2019) persiste encuadrar al Conductismo en su supuesta Ciencia, aludiendo que: "la espiritualidad se ha promovido fundamentalmente a través de tradiciones y prácticas religiosas como la oración y la contemplación de las escrituras, en los últimos tiempos se ha alentado el cultivo de la espiritualidad mediante métodos como el yoga o la meditación con mindfulness, que han formado parte de tradiciones religiosas pero que se pueden incluir en prácticas seglares. Sea como sea que quiera cultivar su bienestar espiritual, las habilidades de la ACT lo ayudarán en el empeño. Una breve reflexión acerca de la naturaleza del bienestar espiritual aclarará por qué. Al final de este capítulo abordaré la compatibilidad de la ACT con todas las tradiciones espirituales y cómo puede mejorar el compromiso con prácticas religiosas.
Aunque no existe una definición universalmente aceptada de qué constituye el bienestar espiritual, varias fuentes lo describen con estas características fundamentales: la sensación de paz mental y de estar en armonía con uno mismo y con los demás, una conexión profunda con los demás, compasión hacia uno mismo y los demás, la sensación de que hay algo en la vida que trasciende los límites del mundo material y los confines del yo, la sensación de vivir con sentido y propósito, ser capaz de confiar en uno mismo, la reverencia por la vida, y tener fe o esperanza en la vida. La siguiente afirmación del National Wellness Institute resulta muy útil, porque sintetiza la búsqueda de bienestar espiritual como «la búsqueda de sentido y de propósito en la existencia humana, que nos lleva a buscar un estado de armonía con uno mismo y con los demás al tiempo que nos esforzamos en equilibrar nuestras necesidades internas con las del resto del mundo». Es evidente que estas cualidades de vida están en sintonía con el propósito de la ACT. (p.315)
 
Para resumir, Hayes en otros lugares ya advierte que esta nueva Etapa del Conductismo Científico Basado en la Evidencia, contempla una mixtura de cosas: "De hecho, muchas o incluso la mayoría de las técnicas de ACT se han tomado prestadas de otros lugares: del movimiento del potencial humano, las tradiciones orientales, la terapia conductual, las tradiciones místicas y similares." (Hayes et al., 1999, p. 15).
Hayes (1999) en Acceptance and commitment therapy, afirma "ACT no se puede clasificar fácilmente como terapia conductual, terapia cognitivo-conductual, terapia experiencial, terapia humanista, terapia existencial u otras terapias similares." (p. 16)
 
Entrevista del 2017, Hayes comenta: “Tengo que decir que mucho de lo que hay en ACT está en Gestalt, está en las tradiciones basadas en atención plena (...) cosas en la sabiduría de las tradiciones espirituales, tradiciones de desarrollo de potencial humano, Gestalt... Todo esto está ahí.
 
Hayes (2005) en su libro "Sal de tu mente, entra en tu vida", despliega lo burdo de Autoayuda que es la Nueva corriente Conductista principal:
"-"La vida es una elección. La elección no consiste en tener o no tener dolor sino en vivir o no una vida valiosa y significativa. Ya has sufrido bastante. Sal de tu mente y entra en tu vida. (Nosotros te apoyamos)"
- "Tienes que esforzarte en centrar más tu atención en los muchos momentos de tu vida; de manera plena, sin defensas, sin juicios, de una forma desligada y aceptante. La práctica formal te puede ayudar a que adquieras estas habilidades pero es la práctica informal, el uso de tales habilidades en tu vida de cada día, lo que resulta importante de veras."
- "En nuestro contexto, las palabras “disposición” y “aceptación” significan responder activamente a los sentimientos, sintiéndolos; literalmente, lo mismo que si quisieras explorar y sentir la textura de un jersey de cachemir.
Significan responder activamente a tus pensamientos, pensándolos; lo mismo que podrías leer una poesía para captar el flujo de sus palabras o que un actor podría ensayar un párrafo para percibir la intención del autor de la obra."
 

lunes, 10 de agosto de 2026

Lacan es similar epistémicamente al InterConductismo

El Conductismo niega la memoria, las huellas del pasado o lo subjetivo que va interiorizándose. Para ellos el medio ambiente con sus diversos medios de contacto anidan la historia de su repertorio conductual. Ribes en su interconductismo, genera una burda falacia del espantapájaros vendiéndonos que tanto Freud como Piaget son Solipsistas, pues ellos, serían "Mentalistas de encierro" con homúnculos. Algo ridículamente falso.
 
Ribes confunde "Interioridad" con "Solipsismo". Ribes mete al mismo saco con Descartes (el mito del "fantasma en la máquina"). Su lógica es que si el conocimiento ocurre dentro de una mente, entonces el sujeto solo se conoce a sí mismo y estaría desconectado del mundo real. Ignorando que para Piaget el conocimiento es acción-manipulación externa que va sedimentando su interioridad operacional lógica diacrónicamente (tal como en Freud en sus 5 emergentes en la transcripción del aparato psíquico).
Al reducir las teorías de la interioridad a un falso Solipsismo, Ribes evita responder el cómo se sostiene la continuidad-histórica de la experiencia humana sin un soporte interiorizado. Este mismo problema tiene Lacan en los 50s y 60s en su Inconsciente "Estructurado" soportado por lo Simbólico en el Otro-barrado (A/), dejando un $ujeto ahuecado-barrado como casillero vacío como mero efecto del desfiladero significante.
 
Entonces para Ribes, decir que algo es "individual e histórico" no equivale a decir que es "interno o interiorizado". A tal punto, Ribes señala que hablarse a uno mismo no ocurre en un "espacio psíquico" interno, es pura conducta lingüística, física y organísmica que simplemente ha reducido su intensidad física hasta volverse imperceptible para los demás. Lo que Skinner llamó conducta encubierta, Ribes bautizó como mera reactividad implícita.
 
Como no hay nada interiorizado (sin aparato psíquico como en Freud), utiliza la palabra "privada", como algo que ocurre bajo la piel del mismo espacio físico. Finalmente, se mantiene como mero organismo físico, pero interactuando con estímulos, solo que ahora, de forma micro-motora imperceptible en medición cuantitativa de laboratorio, aún.
 
Ribes afirma que los estímulos del presente adquieren "funciones" abstractas, no como complejidad emergente de memoria-habilidades (Piaget-Freud). Ribes al sostener que la relación "funcional" de campo "sostiene" seudo-en-el-aire al trauma, implica que un estímulo-neutral, mágicamente se conectó con la función-medio del sujeto sin memoria enhuellada que lo active.
 
Para Ribes, cualquier noción de interioridad (aparato psíquico de Freud) es caer de manera absoluta al Dualismo cartesiano (fantasma de la máquina), cae en la misma caricatura que Eidelsztein y Lacan fabricaron sobre el "huevo solipsista" de Freud. Incluso, Lacan mismo hace su Dualismo Teológico entre "Carne vs Verbo" (el fonema mata la "cosita" a modo ex-nihilo mágico).
 
Por su lado, Ribes estira la física o la biología al máximo, afirmando que la historia es mero cuerpo modificado, intentando explicar la subjetividad como una física de relaciones de contactos, como si el cerebro fuese un órgano más de valor entre pelos y uñas que podrían memorizar funciones de conductas. O sea, a modo abstracto, aplanando todo campo emergente, en un Pan-conductismo uni-dimensional hiper-abstracto: "Los sucesos transforman materialmente al organismo"...
Si el interconductismo exagera la idea de que todo ocurre en el "campo relacional" y que las instituciones sociales y el lenguaje (medios de contacto funcionales) configuran al sujeto, disuelve al individuo, tal como lo hace Lacan en su sujeto barrado-ahuecado como efecto de significantes. Si el sujeto es solo un nexo de relaciones de campo, el sujeto se vuelve un fantasma hiperlaxo sin sedimentación alguna de memorias-recuerdos. El "Campo" de Ribes se asemeja al "Otro Simbólico" de Lacan en su red abstracta de significantes que determina la subjetividad desde ningún lugar físico.
 
Para Ribes, el cerebro (quien no tiene mayor peso que un brazo o una dentadura en el campo), no guarda retranscripciones de memoria como en Freud en su aparato psíquico. En Ribes, el cerebro actuaría meramente como antena de televisión. Es decir, si la "antenita" se dobla o modifica, la televisión ya no sintoniza los mismos canales, o los sintoniza de forma distorsionada. Como el recuerdo no está "guardado" dentro de la antena, la antena modificada simplemente sintoniza el mundo presente de una manera diferente. La memoria no tiene nada interno, es una forma de actuar en el presente gracias a un cerebro modificado por el pasado.
 
Pero si doblas o modificas la antena, eso doblado, ese doblez, ese retorcimiento ES YA un enhuellamiento interno. Esa abolladura o esa deformación es una huella material permanente que se queda en la estructura física del aparato psíquico como dice Freud. Ribes al poner la historia como mero torcer de antena, NO ESCAPA a la re-trascripción mnémica de Freud.
 
El tabú de Ribes es el dualismo mentalista, pero, edificó toda su teoría escapando exageradamente (bajo falacia de espantapájaros), en lo que paranoidemente huye de "fantasmas mentales" o un supuesto "archivo digital enclaustrado" en Solipsismo de una mente inmaterial encapsulada que lee desde adentro. Pero al final, Ribes tiene afán por destruir lo subjetivo, pues si niega que la huella está guardada complejamente, te ves obligado a postular que el disco duro está afuera, flota en el ambiente con sus funciones. Y eso, lejos de ser materialismo científico, es puro misticismo o magia, tal como ocurre con el Otro Lacaniano.
 
Algunas Psicologías Sistémicas de Palo Alto postulan que si cambias por completo el entorno, la persona mágicamente cambia su repertorio por no existir el feedback presente, no importa el grabado pasado. Pero Freud, nos enseñó, que aquello es falso, pues aunque se cambie el medio-ambiente y sus funciones, como neurótico seguirá en su compulsión a la repetición. El conductismo al sostener que la causa sigue estando afuera (sin interiorización alguna) en el "campo relacional" y no en un registro interno. Equivale a decir que el pasado flota en el aire, esperando a que el sujeto pase para influirlo.
Obviamente Freud no es Cerebro-centrista, Piaget tampoco, pero no niegan la importancia y el valor del enhuellamiento que va sedimentándose complejamente en retranscripciones dinámicas en el aparato psíquico. 
 
Freud no pone en un mismo aplanado equivalente al cerebro como una densidad equitativa más entre pieles, uñas o dentaduras: eso sería caer en una epistemología de igualdad pura uniforme. Freud no es cerebro-centrista pero no iguala de forma idéntica todo-con-todo, con respecto a la memoria o recuerdos enhuellados. Todo enhuella, pero no todo del mismo modo en sus densidades respectivas, además, hay complejidades biopsicosociales, tal como Freud abordó en su obra completa.

Psicoanális de lo REAL ad hoc multi-uso acomodaticio

Algunos Lacanianos cuando se percatan de lo ahuecado y los atolladeros que resulta la clínica de Lacan. Para no abortarlo, se aferran al caldo de cultivo "Real" como el comodín supremo para dar rienda suelta a lo acomodaticio ad hoc.

 
Concretamente, muchos Lacanianos VIP, Influencers, se quedan corto con la jerga Lacaniana, por lo que ya no resulta extraño que parasiten autores como Balint, Ogden, Winnicott. A pesar de ser autores absolutamente contrarios a Lacan, en su promiscuidad epistémica, el fetiche no-todo, se transforma en un vale-todo si es En el Nombre de lo Real.
 
Surgiendo revoltijos tan absurdos como mezclar la "falta básica" de Balint con "la" Falta mística Lacaniana, peor aún, buscar concordancia con el acting psicodramático lacaniano (paradojal y nihilista Real), con la regresión Benigna de Balint en el acto de satisfacción arcaico.
 
Lo Real es un ad hoc mágico que polimorfamente se adecua en multi-usos. En lo Simbólico hay un vacío real, en lo Imaginario hay un agujero Real, etc. Todo tiene un Real acobijado por derecho propio. Si la intervención a la "l-e-t-r-a" no produce más que la misma angustia o su empeoramiento. Hay algo de lo Real que pulsiona o vacía la intervención. Este "Real" puede tener un sin fin de valores según los Registros que nos guste: objetitos a, goce, trauma, mortalidad, etc.
 
Por tanto, el uso parasito de los Lacanianos, en forzar como siempre, su código lacaniano a otros autores completamente contrarios (partiendo por Freud), emplean lecturas de Ferenczi, Kohut, Reik, protegidos con el paragua hiperlaxo de lo Real. Real que, a menor definición y ambigüedad mucho mejor en su ampliada magia.
 
Una intervención a lo Real puede ser usada como:
Qué active su cuerpo con alguna rutina por depresión, cortar sesión para percatarse de la palabra vacía, hacer psicodrama para injertar tyché aleatorio, dar empatía si no tiene Fantasma, responder a la Demanda donde hay Privación, etc.
 
Irónicamente los lacanianos se autoperciben como los guardianes de la castración y no ceder al deseo, mientras operan en su trinchera como ortopedistas de emergencia, bautizando su yeso clínico con el nombre de "anudamiento borromeo" ad hoc.
 
Este Real de menú a la carta, nos recuerda, a la época de Klein quien dió Pan-pulsionar-de-muerte endógenamente casi todo lo que se movía. Aquí se cae al mismo vicio teórico de aplanar la compleja subjetividad en su multiplicidad diacrónica, pasando a trasquilar homogeneamente vía lo Sincrónico Pan-Real a todo fondo que toque. Con la excusa del todo-vale en el "no-todo".
Problemáticas que no existen en autores magníficos como Winnicott, Ferro, Ogden, Freud, etc. Cuyas epistemes o teorías son serias y coherentes de rigor.
 
Aquellos resguardos que enseñaba Lacan contra la Transferencia Imaginaria en pos de "dar intervalo de afánisis" al sujeto-ahuecado, se traicionan por abrirse en Demandas a los infinitos usos de lo Real ad hoc por conveniencia. Prestando licencia teórica en parasitismo, manoseando lo que otros autores serios ya han pulido de forma inteligente sin mezclar ahuecamientos del $ujeto-barrado ni teologías al vacío.
Digan lo que digan, cuando un lacaniano interviene regulando el cuerpo, dando un encuadre rígido o sosteniendo empáticamente a un paciente desorganizado, está haciendo reparación del Yo, contención ambiental y sutura imaginaria. Lo que cambia es solo la etiqueta con la que intentan irse a dormir tranquilos por la noche: Extraje su objetito a, rectificó su posición, atemperó su goce, cristalizó un Fantasma para preguntar por el deseo del Otro (che voui?), etc.
 
Si un paciente grave llega fragmentado y el analista lacaniano decide "responder a la demanda" o "hacer de testigo" para evitar un brote, está ofreciendo un tipo de holding winnicottiano.
 
Aunque intenten camuflar su desdicha teórica parasitaria, aludiendo que esa intervención "reordena el nudo borromeo en su nudo de trébol" o "estabiliza el goce en lo Real", es solo su diarrea teórica. Ese efecto "Real" es una mala imitación de las Escuelas Inglesa, es decir, en el Nombre de lo Real ofrecen un contorno de refugio para un Yo que no puede sostenerse solo. Cambiar el vocabulario con jerga lacaniana no cambia su ontología, por mucho actos-cortes borromeos de topología n-dimensiones se inventen. Solo intentan decir como algo propio en su idioma mal perfumado lo que otros genios ya han dicho con rigor y ética.

viernes, 17 de julio de 2026

Freud y Kelly: Credulidad e Hipocresía

Kelly fue pionero en lo que se conoce como Psicoterapia Constructivista o lo que Cognitivos llaman Terapias Narrativas. Mientras Beck y Ellis se hicieron famosos en su Cognitivismo, Kelly en la misma época (años 50s), preparaba otros terrenos fértiles en el mundo Cognitivo hacia lo Constructivista. Mucho antes de toda la moda posracionalista de Guidano, Kelly ya se había adelantado 30 años.

Incluso antes de esos periodos, Kelly ya había encontrado en Freud, aspectos de su propia clínica: “el sensitivo Sigmund Freud se adentró en el nacimiento del arroyo en busca de los manantiales subterráneos que lo alimentaban”. A lo que luego añade: “intentaremos dar una definición operativa de la transferencia” (Kelly, 1963).
 
En un simposio dictado por Kelly en 1965, nos relata lo siguiente: "Hace años, un psicoanalista ortodoxo, tras escucharme hablar sobre psicoterapia, insistía en que (sin importar lo que yo pensara sobre Freud o el que no formase parte de la sucesión apostólica por la que un analista instituye a otro) yo era en realidad 'un psicoanalista'. Lo mismo me imputaron un par de psiquiatras en formación analítica en Londres el año pasado; nada de lo que dije pudo quebrar su convicción" (Kelly, 1965).
 
Kelly se asemeja mucho al Método de Hipótesis provisorias que usó Freud en las Construcciones analíticas: Una confirmación de sí mismo en el paciente, a priori no se puede afirmar ni desconfirmar, aún estará por verse, no es creerle a una transparencia del "yo soy yo" de lo que concuerda o no con el terapeuta. Tanto para Freud y luego para Kelly, convalidar el relato de sí mismo, por más "lindo" que suene, sería caer en la hipocresía no revelada aún, dado la ganancia beneplácita o autocomplaciente de su narrativa.
 
En este artículo, se rescata lo que ambos autores (Freud y Kelly) derivaron sobre este manejo clínico. Más específicamente, ambos conciben que confirmar o no la veracidad de lo relatado, pueden existir conformismos o autocomplacencias gananciales que pueden derivar en autoengaños. Freud y Kelly nos alertan que como terapeutas podemos caer en distintos equívocos al basarnos excesivamente en lo que dice el paciente de manera explícita.
Por lo tanto, la transferencia y las construcciones clínicas conforman parte del proceso en ambos autores.
 
Pocas veces en lo Clínico se buscan estudiar a fondo autores, que por distintos podrían parecer, la ética permite explorar las mismas concordancias posibles de ambos. Con Francisco Iruela (experto en Kelly) logramos aprender no solo como Kelly tomó influencia en la obra de Freud. También compartimos provechosamente nuestras propias teorías-prácticas: Francisco enseñándome sobre Kelly y yo enseñándole sobre Freud. Todo ello, fue lo que aquí pudimos aprender en detalle para perfilar de mejor modo nuestras respectivas clínicas:

miércoles, 27 de mayo de 2026

Sachvorstellung de Freud y el extravío de Lacan

Para Freud lo Inconsciente es un sistema dinámico complejo de huellas emergentes en su 3er nivel de transcripción. No está estructurado como un lenguaje, no es el deseo del Otro, no pertenece a la lalangue, mucho menos a significantes fonocéntricos, ni tampoco a agujeros vacíos.
 
Para Freud wortvorstellung depende siempre de las Sachvorstellung. De modo que ya existen Sachvorstellung SIN wortvorstellung. Es decir, no hay palabra sin cosa, hay cosas sin palabras. Las palabras vienen a posterior, lo que podría venir antes, son solo palabras como cosa, pero como un modo más entre las cosas.
 
Que los fonemas, el lenguaje, en su 4to emergente (proceso secundario) transforme las dinámicas del 3er nivel de transcripción emergente (Sachvorstellung, proceso primario, lo Inconsciente), NO IMPLICA, que lo Inconsciente sea subordinado principalmente a las Wortvorstellung.
 
Lacan invierte la lógica emergente de Freud de la 3ra transcripción con la 4ta transcripción. Vale decir, Lacan pone a la 4ta transcripción como la Causa de la 3ra. Lacan rompe con Freud justamente allí, haciendo su Teología Dualista de Carne vs palabra y añadiendo agujeros vacío.
 
Lacan pervirtió a Freud, cambiando la Sachvorstellung en su tercer emergente, poniéndolo como mero 4to emergente subordinado. Dejando a la palabra como Causa creador absoluto de las cosas. Un delirio del Antiguo Testamento del ex-nihilo de dios creó el verbo primero.
 
Para Freud son siempre y solo desde las Sachvorstellung quienes comandan el destino como síntoma y lapsus de las wortvorstellung venideras. No hay figuras (palabras) sin fondo (Sachvorstellung). Es decir, la palabra JAMÁS cobra autonomía propia, menos fisuraría la "Cosa" como bala en-sí que agujerea ahueca.
 
Más detalles bibliográficos con Freud y más autores contemporáneos. Sumado a críticas detallas contra la obra de Lacan. Véase en mi Libro: https://www.amazon.com/-/es/regreso-Freud-tras-extrav%C3%ADo-Lacan/dp/1717731627 
 
- Pd: En mi libro detallo los 5 niveles de transcripción de Freud, aquí solo mencioné el 3 y el 4 de Freud.

jueves, 14 de mayo de 2026

El imperativo dogmático de Lacan usando Antígona: Apología a la muerte (Parte 4 final)

Volviendo a Freud, hacer consciente lo inconsciente no es un CEDER vs NO CEDER, es transformación como mediación de lo que se va haciendo consciente, permitiendo nuevas vías facilitadas posibles para decidir o re-pactar.

Mientras Lacan empuja al sujeto a un "todo o nada" trágico del "no ceder" (Antígona y Sócrates), Freud propone la mediación-conciliación (elaboración, interpretación y construcción). Hacer consciente lo inconsciente no es elegir entre ser un mártir o un ciudadano dignificado por la muerte. Contrario al extravío de Lacan, regresando a Freud, es descubrir los hilos del tejido biográfico y del narcisismo para que el sujeto deje de ser "actuado" por sus represiones. En otras palabras, dejar de ser actuado ante lo que "no cede", no según a ese "conforme a un deseo que lo habita" que nos sermonea Lacan, más bien, desde Freud, es des-con-formar la pulsión mediante nuevos enhuellamientos transformadores que crean nuevas vías para metabolizar.

El psicoanálisis freudiano al constatar que el Yo nunca será pleno trasparente a sí, su clínica no busca que el Yo sea amo de su propia casa, pero tampoco un "héroe" de su tumba. Que Freud revele la imposibilidad de poder ser pleno en su propia casa, para Freud esto no implica que no podamos explorar sus cimientos, reordenarla, mudar, sustituir o re-amoblar. Pero en la "estafa" de Lacan (apología de estafar en su Seminario 24) es convertir "la Falta" de mediación, hacia un narcisismo agujerado bajo "estética del deseo" que evite el trabajo "sucio" de la renegociación pulsional bajo diversos tipos de representaciones desde la Metapsicología Freudiana (su tópica, dinámica y económica).

 

Al elevar el "no ceder" a categoría ética, Lacan valida la inflexibilidad neurótica, donde Freud simplemente las catalogaría entre los 5 tipos de resistencia clínica. Si el sujeto se queda fijado en su "No ceder" sin pasar por la diacronía de su historia, no habrá análisis, solo apuntalamiento-escansión del síntoma para arrojar a un "no ceder" en acto que aún espera. Si no hay "ceder" que medie, lo que queda no es un sujeto libre, sino un Súper-yo punitivo que exige el sacrificio máximo (la muerte) para sostener un Ideal (el No-Saber) que es, en sí mismo, incorruptible porque no existe algo a su altura narcisista que lo frene.

 

La ética lacaniana sería una estetización de la pulsión de muerte. Al no haber negociación con la vida (elaborar y metabolizar duelo), el acto socrático es un "pasaje al acto" melancólico: un salto al vacío que busca castrar al Otro para siempre. Sócrates no muere por la verdad, muere para que nadie más pueda tener la razón (incluso si aplicara para él mismo, goza de ser el primero en decirlo o quien deja perpleja a toda una polis en su exhibición).

La propuesta de Lacan en última instancia, es una apología del sacrificio narcisista resistente, vendiéndonos "un deseo puro" al cual no ceder, pues al remover el "lastre del Yo", ya no tendría que vérselas con nada con quien negociar, solo frente al agujero vacío que atraviesa "LA" Falta "fundamental o la perpetua hiancia del ahuecado sujeto como conjunto vacío.

 

Para resumir, al elevar el vacío como categoría en la Estructura, Lacan le da un estatus ontológico al agujero que justifica con el nihilismo clínico del Otro-barrado y sujeto-ahuecado.

El yerno de Lacan y analista de Žižek, J.A Miller nos ejemplifica este método que llamó "ético y responsable" del "no ceder". Miller (1997) exponiendo el caso de una paciente que llevaba 10 años sin consumo problemático por alcoholismo (sobria evitando factores de riesgo), que en función de su llamada "ética responsable" del no ceder, Miller a propósito empeora el malestar (provocando la recaída del alcoholismo) bajo la negligencia de arrastrarla al "riesgo ético":

- "Es preciso decir que durante esos diez años no bebió una gota de alcohol (...) Preguntarme si aceptaba a esta mujer en análisis fue una cuestión de orden ético. Me pareció que no se trataba de una alcohólica sino de una histérica que bebía. Fue entonces una decisión ética, y responsable, admitirla en análisis y disociarla del significante "Soy una alcohólica", significante que le permitía ser abstemia” (p.76).

Aquí Miller, a priori establece que identificarse con algún significante (cualquiera que sea) sería un mal en-sí, por tanto, desbaratarlo en un bien en-sí, NO IMPORTA qué consecuencias tenga (como veremos a continuación), pues le impone un "no ceder" al alcohol empeorando sus síntomas. Sin importar el daño que se infrinja, pues, actúo según "conforme al deseo que la habita", pues antes cedía a beber. Sin importar lo que suceda ni lo grave que ocurra, pues la pulsión mortífera debe ser libre a "no ceder".

Luego, dos años empezado el "tratamiento", Miller (1997) sin pudor nos relata su "ética del riesgo":

- "Después de dos años volvió a beber. Fue el primer resultado del análisis, mas no fue un efecto terapéutico, sino contraterapéutico. En este tipo de suceso, se ve que introducir a una persona en una posición de sujeto implica riesgos muy amplios, riesgos que conciernen a la ética del psicoanálisis. El precio que pagué por esa decisión fue aceptar atender a esa mujer todos los días de la semana, durante cinco años, y cuando ella quería” (p.76).

Claramente Miller recibió por su negligencia, mayor dinero de su paciente al acudir más reiteradamente a sesiones por el quiebre y malestar provocado (en las mismas sesiones). En esto, podemos reconocer en Miller su ímpetu en destruir la abstinencia (por 10 años) que cede-negocia para no recaer al alcoholismo. Al direccionar su ceder, lo lleva a cruzar al "Áté" o "entre las dos muertes", para que se no ceda al alcohol. Todo esto obviamente con el módico precio para que le paguen a Miller más sesiones frecuentes, donde finalmente, ella terminó pagando el doble su condena tras regresar al alcoholismo.

Todo esto tiene exacta coherencia con lo que citamos de Lacan (S.VII) en nuestra primera parte: “En último término, aquello de lo cual el sujeto se siente efectivamente culpable cuando tiene culpa, de modo aceptable o no para el director de conciencia, es siempre, en su raíz, de haber cedido en su deseo" (p.379). Conforme al “deseo” que lo habita, como “ética” Lacan (S.VII) sermonea su dogma: "una revisión ética es posible, un juicio ético es posible, que representa esta pregunta con su valor de Juicio Final -¿Ha usted actuado en conformidad con el deseo que lo habita? Esta es una pregunta que no es fácil sostener. Pretendo que nunca fue formulada en otra parte con esta pureza y que sólo puede serlo en el contexto analítico" (p.373). Para que finalmente, como dice Lacan (S.VII): “el polo del deseo, muestra que el acceso al deseo necesita franquear no sólo todo temor, sino toda compasión, que la voz del héroe no tiemble ante nada y muy especialmente ante el bien del otro“ p.384).

Como ya lo vimos, desde el primer Seminario, Lacan (1954) ya lo predicaba: "De esto se trata al fin de un análisis; de un crepúsculo, de un ocaso imaginario del mundo, incluso de una experiencia que limita con la despersonalización" (p.339). No olvidemos lo que revisamos del Seminario 8, donde Lacan (1961) sostenía que: “efectivamente pueda haber alguna relación del analista con Hades, la muerte, como lo ha escrito en el primer número de nuestra revista una de mis alumnas, con la más bella altura de tono. ¿Juega él o no con la muerte? Por otra parte, yo mismo he escrito que, en esa partida que es el análisis, y que seguramente no es estructurable únicamente en términos de partida entre dos, el analista juega con un muerto. Volvemos a encontrar ahí ese rasgo de la exigencia común, que debe haber en ese pequeño otro que está en él algo que sea capaz de jugar el muerto."

 

Retomando a Sócrates, no hay mayor eje narcisista que si me voy te vas conmigo (culpar a la Polis, vengarse, no ceder resistiendo), tal como en la melancolía: Si el objeto se va yo me voy a la sombra junto a él. Mientras en el duelo freudiano hay metabolización y negociación en mediación ante la sombra que deja el objeto sobre el yo, a modo opuesto, para Lacan al ser Estructura, fija el vacío del deseo como límite de una pureza heroica más allá de los Bienes cotidianos, por tanto, para Lacan no hay mediación entre el vacío puro y el Yo. Dicha "pureza heroica" que Lacan habla en el Seminario 7 (La Ética), como ya citamos en extenso anteriormente, no es más que una melancolización del deseo.

Al eliminar la "mediación o pacto civil" (el compromiso con los bienes y lo social a metabolizar) para fijarse en el vacío de Estructura, Lacan barra una estructura de la Falta hacia una posición que, desde Freud, es puramente patológica como melancolía del narcisismo.

 

Al proponer una ética que "no cede a su deseo", Lacan rompe todo "proceso secundario" freudiano y su ligadura metabólica. Sin mediación, el sujeto queda a merced de una pulsión de muerte "estética" que se disfraza de "deseo puro" a "no ceder" como "brillo". Esto que Lacan llama "atravesar el fantasma", para Freud en cambio es una fijación melancólica a la sombra proyectada que impide cualquier metabolismo vital.

 

Puesto que en el Acto del: "Si me voy, te vas conmigo" (venganza como objeto denigrado). En la melancolía, el yo se identifica con el objeto perdido ("la sombra del objeto cae sobre el yo"). Si Sócrates se identifica con el desecho (la nada), obliga a Atenas a quedar ligada eternamente a ese vacío del saber (erguido por Lacan como posición ideal de un analista que se barre a sí mismo como semblante cadavérico).

 

Podemos leer la muerte de Sócrates no solo como mera enseñanza, sino como una venganza al pueblo. Como precio narcisista contra su propia vida, cuyo costo fue que la culpa del ciudadano sea infinita (a diferencia de la historia de jesuscristo donde antes de morir perdonaría para no dejar deuda). Empleando Sócrates como defensa la ironía, ya no sería una búsqueda de verdad, sino una herramienta de castración a la polis. Dando como resultado que Sócrates se convierta en el Ideal del Yo Lacaniano, un supuesto mártir "calmado" mientras reflexiona (falsamente sereno ante la muerte), logrando la inmortalidad narcisista que la Polis le quería negar.

Pero en Lacan, en vez de ver este infatuado narcisismo, compone su apología de "atravesar el fantasma" (dejar de ser esclavo del deseo del Otro). Una especie de compactación narcisista al vacío sellado. Es decir, el sujeto se "autocompleta" mediante su propia nada como referente absoluto.

 

No hay lugar de duelo para la Polis, porque Sócrates no permite la negociación. Al beber la cicuta, congela el tiempo. Es el acto narcisista absoluto: "Mi muerte será el vacío que ustedes no podrán llenar jamás". Mediante su desaparición, aprisiona al Otro consigo. Lo mismo Antígona cuando se venga socialmente en el acto de sepultar a su hermano frente al Coro exhibido.

 

Al afirmar "Sé que no sé nada", intenta con falsa humildad, no atacar tan directamente (no es revolucionario de armas), sino que "venga" su verdad filosófica exponiendo la ignorancia del amo (la Polis ateniense y jueces). Es una venganza pasiva-agresiva, donde bebe la cicuta aparentemente con calma (como ya lo citamos, deseando directamente la venganza), pero deja a la polis con la culpa irreparable de haber matado al único "sabio". Lacan ve esto como un acto analítico que somete al $ujeto a confrontar su división, pero desde una perspectiva que "siembra nihilismo" del vacío en deseo. Vale decir, si nadie sabe, entonces la justicia es un mero "significante vacío", un mero velo sobre la Falta mística. Sócrates denuncia la justicia no como anarquista, sino como analista que revela que el Otro no existe (o está castrado), lo que erosiona-barra la fe en las Instituciones y "siembra" dudas existenciales en los ciudadanos (a excepción si adhieres a una secta lacaniana del monopolio de moda, obviamente...).

Como performance, su venganza es dialéctica y estética: No mata al amo (la polis o jueces), pero lo deja "herido" en su legitimidad, promoviendo un nihilismo epistemológico ("nada es cierto") que Lacan asocia con la ética analítica: no ceder ante el deseo, aunque uno mismo se autodestruya a sí (pero de nuevo, esto no atañe si eres matriculado por membresía en una Escuela sectaria lacaniana: una excepción al nihilismo para adorar a San Lacan en su monopolio).

 

En resumen, Sócrates se "venga" contra la polis no con violencia, sino con un "ideal de analista" que Lacan gesta bajo el nihilismo. Al denunciar la justicia como "inconsistente", en "Falta", no hay verdad ni saber, entonces queda el corte, su Real indómito cayendo al agujero. Lacan no busca calibrar su fetiche de lo "inconsistente" (pan-inconsistencia ontológica) que termina en una erosión que se devora a sí mismo en su agujero central de vacío perpetuo, esto porque uniforma los diversos tejidos complejos a la nada. El sujeto ahuecado-barrado se desintegra en la nada de un significante que remite a otro: afánisis desfalleciente, fading, intervalos místicos, etc.

En este caso, el sujeto sigue siendo esclavo, ya no de un Amo, sino de una auto-imagen idealizada, tan "brillante" que deja vacío sin silueta alguna, erosionando cualquier base o terreno a cultivar (salvo que hagamos la jerarquía piramidal del AME al AE del PASE en pasos sectarios gremiales).

El rechazo de Lacan a la Mediación como metabolización, despreciando la "mediación de los bienes" (la salud, la economía, la paz social), Lacan culmina tachándolas como meras defensas neuróticas "que ceden" frente al mágico místico das Ding de la nada purificada.

 

 

Volviendo a Freud, el Ideal del Yo es la respuesta del narcisismo secundario tras la castración de su narcisismo primario, edificando frente a ella un proyecto que le prometa un nuevo lugar futuro. Sin embargo, en el plano de "no ceder al deseo", pasamos a una "Regresión" de fijación narcisista primaria que busca recuperar su narcisismo herido por la castración a través de un Ideal del yo fijado incorrompible que no cederá. Erosionando con un vacío parar arrasar toda la tierra para cultivar.

El "no ceder" no es un acto de Libertad ética, es solo una formación de compromiso bajo repliegue narcisista heroico-mártir terco. El "morir en su ley" como vacío sin mediación-ceder, es una forma de narcisismo secundario hipertrofiado. El sujeto dice: "Prefiero morir a que mi imagen martirizada (mi Ideal del Yo) se rompa".

 

La propia Antígona deja en claro su proceder y fines:

- "Todos cuantos me escuchan elogiarían mi proceder si su lengua no estuviera encadenada por el terror."

- "Allá en el reino de la muerte, tal vez sea santificada mi acción."

- "No tenía, pues, por qué yo, que no temo la voluntad de ningún hombre, temer que los dioses me castigasen"

- "No pretendas morir conmigo, ni atribuirte una obra en la que no has puesto tu mano. Basta con que yo muera."

- "Todos piensan como yo, pero tu presencia les sella los labios".

 

Si Sócrates en su acto final de beber la cicuta, le resguarda un lugar en la historia" como el más sabio (tal como intencionalmente lo confiesa en las citas expuestas). Allí estaría efectivamente intentando restaurar su narcisismo herido por la castración del juicio. Cumpliría su venganza, manteniendo en pie su Narcisismo (Ideal del Yo). Protege una imagen, de ser "El Héroe" protagónico de cada hilo de su vida, es decir, gobierna su "Yo" frente a la "Polis". De aquí es palpable la venganza de Lacan contra la IPA, quien le cuestionó su conductismo de sesiones breves y psicodrama (que estafan peor que taxímetro adulterado).

La reivindicación narcisista de Sócrates, transita en medio del "Solo sé que no sé nada", cuya herramienta sofística le fue perfecta para desmentir la castración impuesta por el tribunal (ustedes no pueden juzgarme porque no saben nada). De este modo, el narcisismo engordado, se coloca en un lugar de superioridad moral absoluta (un "Ideal del Yo" incorruptible). Si "yo no sé nada, uds tampoco", así revela aquella verdad del no saber: un sabio que lo releva antes que cualquier resto mortal. No existiendo prueba más irrefutable que morir por Ello para demostrar su lógica para dejar su huella histórica (crucifixión sin perdón, si prefieren).

Por eso Lacan (1956, 1961), como ya vimos, predicó la cadaverización del analista ante el saber, jugar con el muerto, el Hades. Como citamos antes, el lugar del analista para Lacan es la mayéutica que direcciona "nada sé", para perfilar la partera bajo lo ex-nihilo del vacío como deseo.

 

Situarse como lugar del desecho, ser nada, un objeto errático fuera del sistema, es una purificación aún más narcisista, no en sentido de seducir al Otro que lo ame o que se autocomplete como el más sabio de los sabios, sino, como el "ignorante-sabio" que se eleva frente a todo saber trazando. Se empoderaría sin importar el precio, incluso, bajo su misma muerte.

Lacan pretende que se podría desoldar el "Yo" con el "deseo", cuestión que desde Freud es imposible. Con Freud, la pulsión siempre recorre huellas tejidas en pliegues (no es al vacío o agujero de nada), aún si desea permanecer como "desecho social", desea algo que repercute al yo narcisista con sus defensas.

 

Freud en "Duelo y Melancolía" fundamentaba que el sujeto que se rebaja a sí mismo (auto-situándose como desecho), está dirigiendo una agresión hacia el objeto que lo ha decepcionado o abandonado.

 

La Venganza Socrática al elegir la muerte y el "no saber", Sócrates no solo se borra a sí mismo, sino que borra el mundo de los jueces. Dicho de otro modo: "Si yo no soy nada, vuestras leyes, vuestra ciudad y vuestro saber son menos que nada". Situarse como el objeto desecho por la misma Polis, no es una renuncia de sí, adquiere su máxima captura de poder Yoico. Es una victoria narcisista póstuma, desde su jugada al "no ceder".

Así mismo lo declara Sócrates:

- "¿Me condenaré a destierro? Quizá confirmaríais mi sentencia. Pero era necesario que me obcecara bien el amor a la vida, atenienses, si no viera que si vosotros, que sois mis conciudadanos, no habéis podido sufrir mis conversaciones ni mis máximas, y de tal manera os han irritado que no habéis parado hasta deshaceros de mí, con mucha más razón los de otros países no podrían sufrirme. ¡Preciosa vida para Sócrates, si a sus años, arrojado de Atenas, se viera errante de ciudad en ciudad como un vagabundo y como un proscrito! Sé bien, que, a donde quiera que vaya, los jóvenes me escucharán, como me escuchan en Atenas".

 

Sócrates y Antígona optan por el circuito Masoquista moral (sufrir la muerte en su omnipotencia del sacrificio que le hace "eterno" para morir dichoso) con exhibicionismo. En cambio, Aimée opta por el reverso del circuito mediante el Sadismo (dar la muerte directa como venganza para recuperar control paranoide) como acto.

En resumen, mientras Antígona y Sócrates engordan su Yo con la gloria del mártir (Masoquismo y Exhibicionismo vengativo). Aimée intenta salvar su Yo mediante la eliminación de los perseguidores (Sadismo y Paranoia).

 

El "no ceder en su deseo" es, en la práctica, un no ceder en su puesta en escena. Ofrecerse como el objeto de la mirada para el voyerismo de la posteridad. En cambio Aimée, rompe la mirada de los juegos en espejos. Aimée no quiere que la miren, quiere que los perseguidores dejen de mirarla (paranoia). El sadismo de Aimée fue una manera de "apagar las luces" que reflejan al espejo.

 

Aimée quien se ve perseguida ante sus reflejos, siguiendo a Klein, rompe el cristal para destruir el objeto malo. En lo esquizo-paranoide, destruye al objeto interno que proyecta en lo persecutorio para conservar algo del yo-bueno. Antígona por otro lado, sabiendo que el espejo es una mentira, atraviesa detrás de él hacia el vacío, para no traicionar su verdad, ni tampoco, tener que mediar o vengarse directamente como lo hizo Aimée.

Lacan ignora en medio del deseo en Antígona, aquella exhibición performática del entierro para buscar matar la Ley con elegancia estética como venganza, es decir, decide no ser como Aimée para matar directamente a Creonte como venganza. Por lo tanto allí, Antígona encuentra su salida elegante narcisista para su ropa estética, en cambio, Aimée es más brutal (sin el fetiche brillo estético), pues no conserva ese Ideal exhibicionista de vengarse.

Como venganza elegante, Antígona no mata a Creonte porque matarlo la convertiría en una criminal vulgar. Ella prefiere matar la Ley de Creonte suicidándose lentamente, dejando al soberano con las manos sucias y el peso de la culpa.

A diferencia de lo que pasa en la anorexia o el crimen de Aimeé, la Antígona de Lacan encontraría lo Estético como "brillo" entre sus "dos muertes". Vale decir, una venganza social que no agrede físicamente, pero es igualmente destructiva. Esto siembra perplejidad con horror en los ciudadanos, el Coro aclama, denunciando la justicia acontecida. Luego, Creonte va perdiendo su familia y su legitimidad colapsando dentro de su propia Ley. Antígona no cede ante el deseo, cuya fidelidad exhibe su motor narcisista (tu Ley vs mi Ley), dejando al Amo "herido" sin violentarlo físicamente. Aquello abarcó un montón de rodeos y Coros expuestos, en cambio, Aimée a su modo cruza el umbral atacando físicamente, rompiendo los espejos de sus perseguidores.

 

Lacan saborea más complacido con Antígona, pues tiene el ingrediente de "belleza" en una barrera que frena el horror (detiene la perplejidad ante la anorexia y de Aimée). Al morir Antígona "con elegancia", ella se asegura de que su Ideal del Yo permanezca intacto y eterno. Transforma su narcisismo como ideal de mártir en santidad. Antígona intenta domesticar lo vulgar del narcisismo mediante la "estética" para que parezca "ética", justamente lo que Lacan celebra en "no ceder a su deseo".

En otras palabras, Lacan impuso elevar a "ética" la sublimación del odio mediante lo "estético". Antígona como estilista de la venganza se exhibe ante la Polis, mientras que Aimée es la venganza sin maquillaje estético. Por esta razón, Lacan no pone el acto de Aimee como ético pues no tiene el condimento estético (a su capricho culinario). La ética de Lacan es, en el fondo, una estética de la resistencia yoica: "No ceder en su deseo" es el nombre elegante que da Lacan a una fijación narcisista que prefiere la muerte antes que la pérdida de su Ideal del yo.

 

¿Se puede purificamente desoldar el Yo del Deseo pleno? Para Freud obviamente no, el deseo siempre tiene una base pulsional (libidinal). No hay deseo "puro" o "desinteresado" del narcisismo con los pliegues del Yo en sus ideales. Si Sócrates o Antígona desea morir en su ley, hay una satisfacción libidinal (masoquista o narcisista primaria) en ese acto. El Yo y la pulsión están soldados, el "yo ideal" sigue operando incluso en el martirio.

Para Lacan, el final de un análisis aspira a una "desidentificación" pura. Lacan pretende que el sujeto puede operar desde un lugar que no sea el "yo" (imaginario), sino desde la "falta-en-ser" ahuecada en un núcleo vacío purificado.  Pero que desde Freud, en buena parte, sigue siendo una patología narcisista entre el yo-ideal vs Ideal del Yo.

 

Desde Freud, el "no ceder" de Sócrates, Antígona o de la anoréxica no es un acto de Libertad, sino una formación de compromiso del Yo en su Narcisismo.

Como capricho, el niño que dice "no" a la comida está ensayando su primera soberanía, escupe la leche materna (pecho malo). La anoréxica que lleva esto hasta la muerte no está siendo "ética", está atrapada en una fijación narcisista donde prefiere desaparecer antes que aceptar la castración (la dependencia sin omnipotencia).

Ese "brillo heroico" que habla Lacan en Antígona, es la máscara que el Ideal del Yo se pone para no ver la miseria de su propia pulsión. Antígona muere para no ser "una más": es el narcisismo por las diferencias llevado al suicidio.

 

El narcisismo primario no se pierde, se desplaza, se transforma, no hace puro vacío o nada ahuecada. Aquella posición infantil de ser el centro del universo se refugia como promesa en el Ideal del Yo que fusionaría su Yo ideal actual. La anoréxica no busca una "nada" o "vacío", busca encarnar esta perfección alucinatoria donde el cuerpo no estorba. El Yo actual (o el "Yo-piel") es sacrificado. Como no existe algo a la talla de ese Ideal, es preferible la queja o el síntoma antes que aceptar la castración de no ser el Ideal consumado. Su formación de compromiso para "no ceder", le permite al sujeto seguir "siendo especial" (en su delgadez, en su tragedia, en su fijeza) mientras cobra su venganza contra el mundo que pretende negociar o mediar a ceder.

El Yo coagulado, se vuelve una masa densa y fija en Ideal. En la Anorexia o en Sócrates, hay una fascinación por su propia estatua, estatura o talla. No hay movimiento metabólico por el exceso que obtura. Su Ideal es tan pesado que cualquier movimiento aparenta un congelamiento, del cual Lacan, lo vanagloria como el destino "vacío" del deseo, cuando en realidad, es la "gordura" del tejido narcisista como identidad, que se devora a sí misma.

 

La cura para Freud es "hacer consciente lo inconsciente", pero en Lacan no hay interés en Ello, puesto que su Sócrates y su Antígona no revelan lo inconsciente. Solamente revelaría un deseo vacío en su pasaje al acto. Lacan solamente  empareja en una aplanadora los pliegues mnémicos-pulsionales a un mero nivel de Estructura ahuecada sin anclaje a la biografía (represiones e Ideales). Por este supuesto deseo purificado que "no cede", Lacan omite todo tejido de las represiones, traumas, fantasías y pliegues del narcisismo con sus salidas e Ideales.

Sin el análisis de la historia infantil (destete, Edipo, castración, represiones), Lacan en su falta de anclaje por lo Diacrónico, Lacan "sincroniza" las estructuras (reduce en matemas, simplifica deseos en vacío, discursos a priori o mitos). Lacan al no leer completa la obra de Freud, no entiende que ese "no ceder" ante el deseo, es un Ideal hasta la muerte, un protestar sin ceder, una ética a la altura de un niño caprichoso narcisista que desmiente la castración.

Lacan propone su "ética" que justifica cualquier fantasma del síntoma o el acto (en cuanto no ceda). Mientras Freud busca que el sujeto deje de ser un "héroe" de su propia tragedia para convertirse en un sujeto conciliador-mediador que pueda trabajar y amar, aceptando que su "deseo" está hecho de restos biográficos y no de luz divina.

Aquel "no ceder al deseo" de Lacan, es la coartada perfecta para que el narcisismo lleve al sujeto hasta el abismo bajo su bandera de la "dignidad".

 

¿No será que la verdadera ética no es "no ceder", sino tener el valor de "ceder" ante el Ideal, para poder, finalmente, vivir sin la necesidad de ser un mártir?