viernes, 19 de mayo de 2017

Castración Social en Totem y Tabú

Freud (1913) otorgando una re-lectura al Complejo de Castración desde Tótem y Tabú. La primera Castración histórica (mitológica si quieren) sería de parte de los hijos contra el padre (dictador, jefe de la horda, etc). La castración nació ejercida por los hijos (el parricidio original) en contra del padre. Dejando el imperativo de cuidarse de Ello, rodear Ello, postergar Ello, etc.
 
Si leemos la Tesis de Freud en Tótem y Tabú, es exactamente eso, los hijos CASTRAN al padre, no al revés. Los hijos se revelan contra el padre, matándolo, aquel Líder o Padre que confisca para él todas las hembras, infanticida, ese líder déspota sin límites de su Poder.
 
Sin embargo, es cierto que los hijos se tuvieron que sentir castrados ante el poder déspota del Padre de la tribu o Líder, pero allí, no existe aún ninguna Ley (límite) de transmisión (generacional), ninguna simbolización, solo violencia bruta saltando a otra brutalidad sin metabolización. Solo habría una dominación sin límite, o, si no, una anteriormente cruda Ley de Talión animalesca.
 
Luego esos hijos castran a sus hijos para recordar el daño moral vertical de una falta de límites en los cuerpos. Cuando la respuesta o venganza sobreviene en un Pacto-Plan, este acuerdo en algunos lugares se convirtió en culpa o en un Dios castigador que se proyecta los mismos poderes sin límites.
Desde el Freud de Tótem de Tabú, no sería: "En el Nombre del Padre" (Lacan). Sería más bien: en "el Nombre del hijo que mató a su padre".
 
Más allá si fue cierta la mitología de Freud (matar jefe de tribu, abusador, VIF), esta construye la ética social, es a lo menos, la fantasía de matar al padre como fundamento de la ética social que rige para el resto.
 
El miedo del Obsesivo en dudar o cavilar en matar al líder (padre). En cambio, la Histeria no mata, lo seduce hasta la muerte.
Pues matarlo (acabar con la Ley) es matarte a tí mismo bajo el delirio narcisista maníaco (perverso que desmiente la Ley) y regresionar en un "todo vale" o Ley de Talión: ojo por ojo.
 
Reformulándolo como "en el Nombre del hijo que mató a su padre". Damos cuenta del miedo paterno a ser castrado por su hijo, ser superado por éste.
No obstante, en lo que Freud posicionaba como el miedo a lo femenino, bajo la Histeria al seducir, no se mancha las manos, procura que otros lo hagan, incluso la misma Ley cae rendida a sus pies, pues ningún objeto es digno de Ley para ella.

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