domingo, 19 de marzo de 2017

Psicoanálisis y supuesto Falo-centrismo

Complementando o continuando lo señalado en mi anterior ensayo sobre "Algunas Criticas al Feminismo popular de hoy link".

Creo que directa e indirectamente el Psicoanálisis es culpable del mal-uso y abuso del concepto "Patriarcado" en las Teorías de Género. Pasa que el Psicoanálisis como análisis subjetivo, necesitó (en su inicio) de un primado masculino (como lugar) para pensar el sexo y el género. O sea, sólo desde lo masculino "sería" posible pensar o pensable lo femenino en su contraste (tarea que Freud desarrolló a cierto extremo). Vale decir, es sólo desde el Edipo masculino como modelo, donde podemos pensar lo devenir mujer propiamente y no al revés.
Lo cual descartaba radicalmente el poder pensar la subjetividad del sexo-género desde su propia forma o diferencia particular única. En otras palabras, sin oponer masculino-femenino, sin aceptar que cada una cobra sus propias coordenadas lógicas que exceden el cierre binario, sin considerar consigo que aquel par-opuesto es bastante limitado y estéril de análisis. Por ejemplo, no deja de ser algo muy propio de lo femenino como fantasía exclusiva, el embarazo, poder o no quedar embarazada, quiero decir, las figuraciones fantasmáticas de un potencial biológico son impensadas desde un lugar masculino para pensar luego lo femenino y sobre su embarazo y lo que aquello implica en el género culturalmente.
Diría que es más, contradiciendo toda idea Freudiana del complejo de castración, donde el hombre supuestamente sí o sí, fantasearía que a la mujer le crecería un pene (idea o fantasía que podría ocurrir, pero DE NINGÚN MODO GENERALIZABLE A TODO HOMBRE). Diría que es más "traumante", enigmático y que despierta MUCHO MAS radicalmente la idea de diferencia de sexo, es el embrazo más que la falta de pene en la mujer (sí, ya puede estar Freud colérico en su tumba si me leyera, aunque me considero Freudiano, es mi deber criticar sus ideas malparidas).

De distintas formas, partiendo por Freud y luego por Lacan. El concepto masculino-hombre se expandió (resumió) al concepto de fálico o falo, llegando a definirse como falocentrismo diversas características que serían forzadamente atribuidas sólo a un lado del binario: lo masculino. Sin ir más lejos, Freud bautizó como fase "fálica" a un momento del desarrollo psicosexual donde se encontraría la mayor tensión o rivalidad entre su par sexual, lo cual, toda idea de competir o demandar es falo-centrada a la etapa fálica, propia del devenir masculino "activo", descartando de plano lo femenino como lo supuesto pasivo y exento de falo. Incluso, como lo dice Lacan: la mujer no lo tiene y lo exige y el hombre cree tenerlo y trata de demostrarlo. Cayendo, igualmente Lacan en legitimar el binario antes expuesto desde los estereotipos, pero ya de un modo extremo Estructural binario-ontológico.

Pese que se avanzó en una idea que no calce con lo masculino como algo puro o con lo femenino como pureza-en-sí. Sí, se relegó a lo patriarcal como el Adán o Génesis de todo el Género y gestor posterior de diferencia binaria. Es por esto que el concepto de Patriarcado como origen o fuente de origen de los géneros cobra su lugar en este desplazamiento. Quiero decir, se ha confundido conceptos tales como "competir", "exigir" o "diferenciarse" con la idea de un falo-en-sí que coordina y determina las funciones binarias o de género. Me refiero que no es de un solo binario el concepto competir o diferenciarse, ya sea para denostar o comparar, todo esto lo condensan y lo comprimen en lo que se entiende hoy como ser "fálico". De allí que en Psicoanalisis, abunden categorías clinicas  como: "mujer-falica", "hombre-falico", "mujer-histérica", "hombre-histérico". En otras palabras, lo femenino se sigue pensando como lo parido por lo masculino, mientras que lo masculino se piensa SIN DIFERENCIA, es siempre en-sí, lo masculino se piensa en y solo desde lo masculino.
Mayor aún, los conceptos generales de competir o diferenciación son atribuidos como elementos y funciones FALICAS-EN-SI, descartando, entonces, cualquier opción a lo femenino atribuir estos términos. Vale decir, lo patriarcado es competitivo, solo lo patriarcado busca la diferencia, por ende, el capitalismo es patriarcal, etc. Otro modo de decirlo, es que lo femenino queda finalmente desligado de todos esos términos, lo femenino es limpio de competir, limpio de compararse o diferenciarse, pues, esos son valores del patriarcado-fálico y es a la mujer lo que correspondería su opuesto: "reconciliación".

Resumo lo expuesto del siguiente modo: No es necesariamente problemático definir la Fase Fálica como un momento de rivalidad, envidia, celos, exigencia, etc. El problema está en que se atribuye estas emociones, a un solo lado de la balanza, descartando que se manifiestan en ambas. Como si lo femenino no compitiera o no estaría es su "naturaleza" ser competitiva o compararse histéricamente con sus pares. El problema también radica que desde el concepto de "Patriarcado", podemos denominar CUALQUIER conducta "femenina" como condicionada por lo patriarcal, es decir, si la mujer rivaliza con otra mujer, si la mujer siente celos, si la mujer siente envidia, si la mujer exige, si la mujer desea ser madre, etc. TODO AQUELLO SE EXPLICARÍA UNI-CAUSALMENTE Y FORZADAMENTE EN UN ENTE DIOS-ADAN-MASCULINO-PATRIARCAL donde todo nace.

Ahora, volviendo al inicio teórico del Psicoanálisis, ideas como que la sexualidad (para ambos sexos) se define en primera instancia como un "pequeño varoncito" (Freud, 1933) que luego deviene en sexo femenino, COMO SI LA SEXUALIDAD NO FUERA PRIMORDIALMENTE FEMENINA EN LOS CROMOSOMAS (desarrollo del feto) E INDEPENDIENTE DE ESTE BINARIO BIOLÓGICO HAY PEZONES EN AMBOS. La misma idea de un primer eje masculino-fálico que después se convierte en femenino-no-fálico por diferenciación (solo y desde la castración), se invirtió entonces, en las teorías de Género para criticar a lo masculino desde dicho horizonte, pero, paradójicamente, mantuvieron la misma noción lógica de su génesis, es decir, se quedó atrapada la teoría de género en estos reductos binarios o monismos de génesis.

Ahora bien, no quiero con esto decir que no existe o no existió en algunas culturas una idea de dominación masculina de antaño que utiliza a la mujer como objeto de intercambio y sometimiento.
Por otra parte, las críticas que expongo contra Freud (no así con Lacan), son con respecto a ciertos textos de Freud, no a todos, puesto que la idea general que se le atribuye a Freud son estas, pero en otros textos, Freud amplia y diverge estas ideas, ojo con eso también.

Trasquilamos toda posibilidad de pensar un "tercer género" o de un devenir transexual-ambiguo-indiferenciado-transformista-no/binario, cada vez que empleamos los significantes binarios de masculino y femenino. No implica esto, abolir los estudios biológicos de las diferencias que suceden en los cromosomas XX-XY en sus diferencias fisio-anatómicas y hormonales (donde aún son necesarios emplear en tales estudios lo macho-hembra animal, salvo, en casos de nacidos con órganos genitales mutilados u hormonalmente alejados al estadísticos macho-hembra biológico). Pero en cuestiones de cultura o género la cuestión es más compleja que reiterar conceptos como masculino-femenino y peor aún mal usar o abusar del concepto de: Omni-Pan-Dios-Patriarcado.

Termino este ensayo con una cita de Roudinesco (2001) en su dialogo con Derrida: "el “posmodernismo”, que querría abolir toda forma de función simbólica mediante una suerte de deconstrucción sin límites, pienso que el antifalocentrismo militante siempre está condenado, a pesar de sus buenas intenciones, a valorizar un poder maternalocentrista - o nihilista - tan temible como el falocentrismo que pretende derogar. Hay que salir entonces de esta simetría y no oponer el antifalocentrismo al falocentrismo. (p.210)"

1 comentario:

  1. Mi anterior ensayo con respecto al tema: http://repetir-deconstruir-elaborar.blogspot.cl/2014/09/algunas-criticas-al-feminismo-de-hoy.html

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