martes, 31 de mayo de 2016

Las Modas en la Clínica y su Pasado

Como en la medicina tradicional, se experimentaron con tabúes prohibidos, se derribaron límites que a largo plazo no alcanzaron vislumbrar sus horrendas consecuencias. Muchos pagaron el precio sobre los ensayos y errores para alcanzar más o menos la medicina actual, que aún debe, seguir depurándose en sus métodos invasivos.

El Psicoanálisis o la Psicología por su parte, no está exenta de aquello. Evidentemente es injusto enjuiciar a las perspectivas o métodos "pasados" desde una comodidad "presente" sin reconocer que gracias a múltiples experimentos o injertos tenemos conformada de cierta forma la opinión que podamos aventurar sobre nuestro pasado Clínico.

Para que el Psicoanálisis sea lo que hoy es (va siendo), tuvo que pasar por diversos injertos que hoy en día, serían extremadamente polémicos, pero que sin ellos no se distinguirían lo preferible a lo indeseable.

Una práctica como lo es la disciplina Psicoanalítica es sin duda un campo de riesgo, frecuenta observar lo que hay más allá de los tabúes e íntimidades inconfesables a uno mismo y a los otros.
Estos diversos procesos fueron por un lado: las prácticas de hipnosis y sugestiones, el famoso autoanálisis de Freud, como el de sus respectivos discípulos (recordemos que el autoanálisis era sugerido por Freud en los comienzos de sus primeros seguidores), el análisis con sus propios hijos, análisis que terminaban en amantes, suicidios, complicidades, traiciones, venganzas, lucro, agrupaciones que tenían forma de secta, etc, etc. De los más de 100 años del Psicoanálisis es inevitable que hayan ocurrido diversas situaciones que hoy por hoy las catalogaríamos de brutales, pese a ser una fase de exploración de una disciplina naciente. Dentro de cada una de ella, se puede sacar sus enseñanzas y sus resultados.

De aquellos resultados, pueden ser el promover éticamente algún cambio, adaptar por mera añadidura en el análisis (no como fin en sí mismo), adaptar a las personas a las necesidades de los ideales sociales del mercado-laboral, potenciar o inhibir áreas deseables de carácter según los criterios éticos que teleológicamente tiene cada terapeuta o analista.

Generalmente los manuales de Psicología o de Introducción, lamentablemente trasquilan dicha información y se centran únicamente en lo teórico. Desanclándolo de sus bases socio-historicas especificas. Preguntas como: ¿quién es maestro de quién? ¿contra quien se discutió para irse por un nuevo o distinto camino? ¿Qué dilemas éticos tuvieron que soportar o derribar antes de abarcar una nueva senda clínica?

De algún modo, los pioneros experimentos de un Ferenczi, Winnicott, Balint, Bion y Lacan nos pueden parecer fuera de lugar en la clínica de hoy. La apertura a nuevos caminos Clínicos alimentados por los objetivos (inconscientes) éticos propuestos, han dado cabida a lo que se conoce como "terapia de apoyo", "el pase", psicodiagnósticos, psicoeducación, acompañamiento, terapia breve. Cada una con un saber experto de su quehacer con resultados que avalan lo que cada uno de ellos buscan.

Hoy en día vemos agrupaciones con carácter de sectas: se leen preferencialmente a un solo autor central y sólo desde él, se es permitido leer a otros autores secundarios. En otras esferas, hoy en día una investigación diagnostica se profundiza a tal nivel que absorbe en sus elementos del conjunto cada vez más patrones, contagiando a muchos bajo el mismo rotulo.
Hoy en día vemos los Diagnosticos-moda que únicamente engloban un malestar contemporáneo descriptivamente a un punto que lo trascienden conformándolo con un carácter de realidad, a un extremo tal que rápidamente surgen investigaciones experimentales que tratan de aislar algún gen, neurotransmisor, área encefálica, pautas de crianzas que intenten correlacionar un evento con otro. No es secreto que en su época la Neurastenia, la Histeria, lo Borderline, Déficit Atencional, los Perversos fueron y siguen siendo los diagnósticos que en su momento estuvieron de moda, solo que con el correr de los años pierde su tribuna dando espacio a otros campos a indagar. No niego que dichos diagnósticos tengan algún criterio de validez o fiabilidad propia, no obstante, están en su mayoría recargados por el peso de su contexto cultural en cuanto a los dilemas ético que se intentan combatir o posicionar a un lugar, sea más abordable, sea más manejable, más tolerable o simplemente incrustarlo a algo reprochable a combatir. Tras esto, con el mercado global y los financiamientos, se financian, claro está, diversos pappers para dar más grueso el carácter de seriedad de algún Diagnóstico-moda emergente.
Por otro lado, hoy en día tenemos prácticas-clinicas que por aliarse al campo Psiquiátrico de la época subvierten sus marcos teóricos para que se coordinen con la políticas publicas de un estado-país a favor del uso de ciertos fármacos. Otro modo de replegarse al unísono con el poder psiquiátrico es mediante la objetivización e instrumentalización de áreas medibles por medio de Tests.

Una Psicología nacida a fines del S.XIX, será distinta a otra nacida a fines de la II Guerra Mundial o de una Contemporánea Digital. Como tampoco serán iguales una Psicología enfocada en objetivos inmediatos o de largo plazo. Además, no será la misma Psicología que haya partido desde una cultura particular Latina o Anglosajona que de una sociedad con recursos o sin recursos económicos.
La Psicología Sistémica de Primer Orden engloba las necesidades propias de la Familia Latina. La Sistémica de Segundo Orden la contemporánea globalizada.
Las Teorías Vinculares, del Trauma (reparación), nacen en respuesta desde el Estado Persecutorio, vulnerabilidades y escasez de recursos.
Las Cognitivas nacen en medio de países desbastados económicamente bajo un ímpetu liberal de mercado.
Las Humanistas nacen en medio de la liberación de género y la crítica capitalista en conjunto con la Globalización Oriental.
La Psicoanalítica, nace en respuesta a comunidades de hipocresía moral, de banalidades, silencios o tabúes sociales.

La Clínica también se adapta a las necesidades de los tiempos, donde la velocidad, la multi-disciplinariedad inter-comunicante son valores muy insertos en distintas esferas sociales. De modo que la verdad de un caso clínico se divide en distintas áreas del saber o saber PSI que profundizan un lado o parte del sujeto (psicopedagogo, trabajador social, Pedagogo, enfermería, psiquiatría, terapeuta ocupacional, coaching, etc. Muchas veces la coordinación de estudios PSI fragmentados de casos clínicos no siempre suelen ser coordinados ni armoniosos. Los desequilibrios y disputas son frecuentes, las resoluciones se llegan muchas veces por la vía de la autoridad o desde quién financia algún proyecto ético.

Hoy en día proliferan (van proliferando) nuevas categorías Clínicas tentadas de nombrar con nuevos nombres, para rotular y abrir un nuevo campo laboral de saberes PSI. Por ejemplo, de no ser por la ideología del triunfo individualista norteamericano, el Psicoanálisis seguramente no se habría convertido en una psicología del yo en busca de la adaptación del Yo a su medio socio-laboral. Así como también, los antiguos discípulos no habrían experimentado o creados terapias Cognitivas o Sistémicas de primer orden.
El saber, finalmente se difumina, la palabra pierde su cáliz de eje terapéutico y se abre a nuevos saberes más allá del PSI, tales como lo New Age o el uso de sustancias (flores de bach, homeopatia) y del puro cuerpo (biodanza, tai-chi).

Seguramente habrán nuevas escuelas, perspectivas y formas de hacer clínicas, según las necesidades.
En el futuro, tal como ahora, se implementará más la responsabilidad individual, enfatizar la interdisciplinariedad, el rol social comunitario, cada una a su antojo en donde sus efectos logren tener resonancia y cabida en cada esfera.

En conclusión, lejos estamos de aquella época en la terapia donde existía una Psiquiatría que fue refundada por el mismo Psicoanálisis (Freud y Bleuler). Así como paralelamente, una Filosofía del sujeto que fue puesta a prueba experimentalmente por Psicólogos (James y Wundt). Que tras este primer nivel en su época, dio paso a las criticas internas y criticas externas entre ellas, pasando a tomar o desechar diversas opiniones y derivar a nuevas practicas, según las nuevas formas de familia, nuevas forma de ritmo laboral y sobretodo nuevos dilemas éticos sobre proyectos futuros humanos.